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Los líderes de la OTAN ofrecerán a Ucrania un acercamiento

Los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN acordarán en su cumbre de la semana próxima en Vilna varias medidas para “acercar” a Ucrania a la Alianza Atlántica, informó  el secretario general de la organización, Jens Stoltenberg, pero no propondrán su ingreso.

“En la cumbre fortaleceremos aún más a Ucrania y estableceremos una visión para su futuro. Espero que los líderes aliados acuerden un paquete con tres elementos para acercar a Ucrania a la OTAN”, indicó Stoltenberg en una rueda de prensa previa a la cumbre del 11 y 12 de julio en la capital lituana.

El político noruego explicó que, en primer lugar, acordarán un programa plurianual de ayuda para “garantizar la plena interoperatividad entre las fuerzas armadas ucranianas y la OTAN”.

El objetivo es que Ucrania haga la transición de los equipos soviéticos a medios más modernos e interoperables con la Alianza.

En segundo lugar, elevarán a un nuevo nivel los lazos políticos con Kiev mediante la creación del Consejo OTAN-Ucrania, un foro de consultas y toma de decisiones sobre crisis en el que las dos partes participarán en pie de igualdad y cuya primera sesión tendrá lugar el primer día de cumbre con la participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

En tercer lugar, los líderes aliados “reafirmarán que Ucrania se convertirá en miembro de la OTAN”, señaló Stoltenberg, que confió en que “se unan en la forma de acercar a Ucrania a su objetivo”.

Los 31 aliados aún están trabajando en la redacción de la declaración de la cumbre, según reconoció el secretario general, ya que hay de hecho división de opiniones entre los países sobre la cuestión de la entrada de Ucrania en la Alianza.

La idea es avanzar en el lenguaje que se utilizó en la cumbre de Bucarest de 2008, cuando los aliados dijeron que tanto Ucrania como Georgia se convertirían en miembros de la OTAN, pero sin llegar a concretar un calendario para ello, según fuentes aliadas.

Estados Unidos aún no ha aclarado cuál es su postura sobre la adhesión de Ucrania a la OTAN.

No obstante, el diario Político y el portal Axios informaron en junio de que el presidente estadounidense, Joe Biden, está abierto a apoyar una de las opciones que se están debatiendo para acelerar el ingreso de Ucrania y que estaría dispuesto a eliminar el llamado plan de acción para la adhesión (MAP, en inglés) para Kiev.

Esto significaría que el Gobierno ucraniano no tendría que participar en un programa de varios años para demostrar que ha llevado a cabo las reformas militares, económicas y políticas necesarias para unirse a la alianza militar.

Zelenski es consciente de que la OTAN no va a integrar a un país en guerra, pero va a seguir presionando por que algunos aliados -entre los que no se incluye España-, a título individual, acuerden unas “garantías de seguridad” para Kiev que, según fuentes diplomáticas, se centrarán en la continuación a largo plazo de la entrega de armas, la formación y, si es posible, compartir información de inteligencia.

En todo caso, estas “garantías”, al ser cuestiones bilaterales de determinados países aliados con Ucrania que se tratan al margen de la OTAN, no están vinculadas directamente con la cumbre. De hecho, esos acuerdos sobre garantías podrían cerrarse tras la cita de Vilna.

La OTAN, como organización, no suministra armas a Ucrania pero sí equipos médicos, combustible, puentes de pontones, equipos de desminado o apoyo al sector de la seguridad y la defensa, para lo que ya se han acordado 500 millones de euros, recordó Stoltenberg.

DISUASIÓN Y DEFENSA

En la cumbre, los aliados prevén reforzar la disuasión y la defensa de la Alianza con la adopción de tres nuevos planes de defensa regional para contrarrestar las dos principales amenazas para la OTAN: Rusia y el terrorismo.

Los planes contarán con el apoyo de 300.000 efectivos en estado de alerta e importantes capacidades de combate aéreo y naval.

También se espera que los aliados aprueben un plan de acción de producción de defensa para “agregar la demanda, impulsar la capacidad y aumentar la interoperabilidad”.

España, que vetaba ese plan por no haber sido invitado ningún representante de su industria en una primera reunión de contacto, ha propuesto incluir una mención a mayor transparencia y tratamiento inclusivo y no ve ya obstáculos para que salga adelante.

Además, los líderes aliados darán luz verde a un nuevo compromiso de inversión en defensa de “un mínimo” del 2 % del Producto Interior Bruto, indicó Stoltenberg, marca que se espera que cumplan once países este año, según las últimas estimaciones de gasto publicadas hoy por la Alianza.

A la cumbre asistirán igualmente los líderes de Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, así como de la Comisión y el Consejo Europeos.

Queda pendiente la cuestión del ingreso de Suecia en la Alianza, que de momento no han ratificado Hungría y Turquía, y sobre la que Stoltenberg celebrará el lunes 10 en Vilna una reunión con el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. EFE

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