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Los actos alcanzan a las personas

EFE
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Hay silencios que no se merece el pueblo y menos el electorado, tal es el caso de Nuevo León. Es verdad que el escenario de esta entidad es de vergüenza, porque un estado tan icónico por sus bondades y grandeza no se merece esto.

Son en ocasiones silencios con palabras de incongruencia. El propio gobernador –con su afán de poder desmedido, sumado a su inexperiencia–, y su equipo de trabajo, son los actores del tremendo fiasco.

¿Acaso no midió las consecuencias? ¿Quién lo propuso cómo probable precandidato a la Presidencia, para qué? ¿Sabía que perdiendo ganaba, o en serio sí se la creyó?

¿De verdad no se percataron de las consecuencias, tanto políticas como tal vez económicas, al poner tal vez una pausa en las inversiones?

¿También desconocía que los inversionistas comprenden que la base del éxito fundamental, además de las condiciones del mercado, es la certidumbre jurídica y el cabal cumplimiento de la ley?

Samy ya pasó al grupo de malos elegidos que tiene que entrar el Presidente a rescatar y a cobijar con su buena sombra.

El pequeño Samuel no supo construir puentes de comunicación y de acuerdos políticos; al contrario, es nefasta su relación con el Congreso estatal.

La pregunta es: ¿eso le hubiera pasado a un político nato y hecho para hacer política? No lo creo.

Samy hoy se vuelve un bocadillo temporal para la oposición, tanto local como nacional. Son aquellos destellos nocturnos que son aprovechados por varios precandidatos y, de ahí, tomando de la mano a Samy, se lo llevan de manera virtual y de su manita a caminar por la ruta de la humillación, a ser exhibido como el ejemplo de lo que no se debe hacer.

Ahora Samy camina y sueña con el 2030. Carece de congruencia, contrario a su compañero de partido y gobierno, Colosio Riojas, quien sí trae en las venas política y resultados.

Pero hablemos de los que hoy se pelean por ir llevando a Samy a la ruta de la humillación, porque también ellos son en algunos casos igual que el ahora exprecandidato.

Dicen que en política todo puede pasar, y en esta columna apuntamos lo que nos espera de la diarrea política de algunos personajes que aspiran al poder.

La buena moraleja de esta semana es que el equilibrio de poderes es sano y hace crecer un país. Por ello, razonar el voto es indispensable.

Este asunto no está todavía concluido, y habría que ver quién de los actores políticos es el que más pierde y quien sale más beneficiado.

Es Dante, que perdió para ganar y recuperar una fuerza política que él construyó, cuando sus dos gobernadores quisieron hacerse de su partido.

Hoy, Dante recupera Movimiento Ciudadano con un chiquillo que jugó a ser precandidato presidencial y, por miedo al escrutinio, no lo fue; otro gobernador que ya está en el ocaso de su mandato, también es sometido al escrutinio.

Estos gobernadores trataron de medir músculo con el creador de Movimiento Ciudadano y las circunstancias acabaron fortaleciendo al fundador.

Algún día, un político de cepa me dijo las tres “C” de la política y de la vida. Vale la pena reflexionarlas:

C de constancia. C de conciencia y C de circunstancia. Todas de gran valor, pero la última marca muchas veces el camino.

Este circo electoral todavía no empieza y seguro nos falta mucho por ver, pero al final del día quien decide y coloca es el pueblo.

La memoria nos hacer recordar que no debemos regresar al pasado, y con los falsos redentores de ahora, se olvidaron de todo y cómo dejaron al país.

Y que hoy nuestro presidente López Obrador estará dejando un mejor país, cada día mejor

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