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Lo referencial va a ser complejo

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Conforme se acerca el “día D” de la elección, bien vale la pena ir haciendo una recapitulación de lo más trascendental. Algunos dirán que este sexenio se sostiene con alfileres, que son pagados con los impuestos y autogenerados, deuda de todos los mexicanos, que terminan en obras faraónicas inconclusas, que gane quien gane, deberán terminar o mejorar para restablecer el orden ecológico y programas sociales.

Otros expresarán que fue un sexenio lleno de una oscura rendición de cuentas y un sinfín de dispendios innecesarios. Un sector señalará que los empresarios son los que producen riqueza y la tiran los de la izquierda, mientras otros dirán que el crimen organizado también aporta para las campañas y coloca candidatos. Y que el sistema policial deja mucho que decir, pues hay estados donde no solo es malo, sino que también faltan policías. La lista de claroscuros es larga.

La verdadera historia está por escribirse. Y pese a los rumores de que Estados Unidos está preocupado por la deteriorada situación en México, hoy la relación es respetuosa. Siempre lo hemos dicho en este espacio: México con EE. UU. y EE. UU. con México, son primeros socios comerciales. La relación México-Estados Unidos es instrumental, no ideológica. Y esta realidad supera todo lo inimaginable.

De verdad, ¿qué pudiera pasar si algún miembro del partido en el poder, desde su dirigente hasta otro nivel de operación, fuera ya probado de algún tema complicado de explicar y señalado por Estados Unidos? ¿Hasta dónde podría influir o disminuir el hecho realmente electoral a la hora de la hora, cuantos puntos le costaría al hoy llamado partido Morena?

Son muchas áreas de oportunidad y urgentes las acciones que necesita el país, y más la de politiquería barata; son hechos los que se necesitan.

Hoy solo hay dos opciones. Melón o sandía. Porque el otro resultó ser un punto de negociación y su sacrificio fue pensado para eso. Cabalga por las universidades, muy buena idea, pues los estudiantes votan, y no como alguna vez vi un mitin electoral con alumnos de secundaria (sin menospreciar eso, porque ellos un día votarán), ¿pero no a dos meses de una elección constitucional?

En fin, es melón o sandía. La candidata oficial a la cabeza. Aumentando distancias lleva y llevará ventaja.

La otra, empujada por los errores de Morena y no de Claudia, va avanzando. No digamos a ser ganadora, pero sí a cerrar el marcador.

La candidata oficial hoy solo tiene que valorar cada detalle para llegar al éxito, cual Pípila llevando ya no una mochila a la espalda, sino una losa de cemento macizo que ella no empacó, desde los desastres culpa de algunos de sus cercanos, como los posibles tratos con cementeras para construir metrobuses, líneas del Metro, etc.

Lo cierto es que ella nada tuvo que ver con la construcción de la Línea 12, donde lamentablemente –muy lamentable– murió gente, o lo del Colegio Rébsamen. Es tanto como decir que la otra candidata sabía del modus operandi del secuestro donde señalan presuntamente a su hermana. Los dos casos no aplican y solo se usan para dañar o tratar de dañar imágenes públicas.

Vayamos solo a hechos reales, en términos reales. El Presidente tiene más aciertos que desaciertos y no es responsable de los malos manejos de algunos que charolean ser de la 4T.

El mandatario federal sabrá sortear cada vendaval del norte o sur y seguro la doctora hará un gran papel. Corregir una página es fácil, lo difícil es escribirla.

No todos los que escriben son buenos escritores. No todos los que leen libros, leen buenos libros. No todos los que se dicen políticos (por vivir del erario o del sistema) son buenos políticos.

Razonemos el voto ahora más que siempre. Sucederá lo inevitable, diga quien lo diga o como lo diga.

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