Para esta administración existe una maraña que, al parecer, todavía no alcanza a desenterrar por completo: un suelo minado, heredado de tantos temas y problemas de administraciones pasadas.
El factor tiempo juega su propio valor. En Europa, en México y, en general, en la historia del hombre y de la vida, el tiempo es un valor sine qua non. Hay una extraña alineación ilógica, que al final deberá tomar su curso.
Lo que hoy es Rocha Moya, Mario Delgado, Fernández Noroña, Rocío Bárcena, las diputadas de Morena en Puebla que denostaron en un podcast a los hombres mayores de 45 años, etcétera, y cuya lista podría continuar como estrellas en el firmamento, serán quizá olvidos instantáneos. Que de esto no se hablará en el mañana. Pero quedará registrado en la ignominia.
Menos discursos y más resultados. Un proyecto es mandatorio. Y, como decía Alejandro Martí (q. e. p. d.): si no pueden con la responsabilidad, ¡renuncien!
Vaya que hace falta una barrida de incapaces que solamente se aferran al odio, al resentimiento, a las transas y al puesto de trabajo.
Decía el filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976) que el tiempo —o la temporalidad— es lo que nos permite comprender el ser; que el tiempo es «el horizonte posible para cualquier comprensión del ser».
La asunción de Morena fue esperada con entusiasmo, particularmente por su fundador. Fue producto de una gran lucha y de los votos obtenidos a partir del hartazgo de la sociedad. Sin embargo, en el camino el proyecto se descarriló y siguen apareciendo nuevos temas y problemas.
Hoy la oposición critica esos hechos, aunque en general no tiene la capacidad moral para hacerlo. La crítica hoy le corresponde solo a la sociedad.
Paso por paso y sin generalizar, se deben ir afrontando los problemas.
Sí a regular las redes sociales, que hoy son el viejo Oeste de la sociedad.
Sí a destituir a los malos funcionarios.
Sí a sustituir y reacomodar al Poder Judicial para construir un verdadero sistema de justicia.
Sí a un plan urgente de salud.
Sí a reconocer a los buenos funcionarios, a los buenos soldados, marinos y policías; a los golpes contra el crimen organizado, a los decomisos y a todo aquello que haga bien a la sociedad.
Los métodos muchas veces no son simples descuidos: es que no están funcionando correctamente.
La cartografía de heridas es profunda y sin forma. México necesita un cambio de rumbo, mas no de capitana; ella tiene un reto día a día. Muchos dirán que no va a poder, pero el tiempo lo dirá. Yo creo que sí y que saldremos adelante con su presidencia.
La reflexión de Winston Churchill sobre el coraje resulta pertinente: «Es imprescindible la valentía para levantarse y hablar; también se necesita valentía para sentarse y escuchar».
La nueva política no admite falsos orgullosos. El orgullo es un lujo que los verdaderos hombres con facturas pendientes no pueden permitirse.
Atraer al electorado es el gran reto en todo el mundo. Pero en nuestro país, cada día más politizado, son muchos los factores que marcarán el rumbo de las próximas elecciones.
Se aprende poco con la victoria, pero mucho con la derrota.
Proverbio japonés











