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Las quejas suben, no bajan

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EFE

A la gente de Morena se le olvida que el presidente Andrés Manuel López Obrador no es de época, es de trascendencia, y que el cambio es más que sexenal.

A poco más de la mitad de su mandato, la pregunta que muchos se hacen es: ¿quién lo irá a suceder? La carrera ya empezó y más de uno jala agua para su propio molino.

Es de verdad complicado pensar que no haya quién le diga al Presidente las cosas como son, por miedo de perder la chamba.

Ejemplos, hay muchísimos. Y en algunos casos, haciendo mal manejo de la confianza dada por López Obrador a algunos funcionarios, pero como ya lo hemos dicho, la propia historia los alcanzará.

Un ejemplo es el desacuerdo y desinformación que existe sobre la llamada reforma eléctrica. ¿Cómo está fundamentada? ¿Cuánta gente del sabio pueblo la conoce? ¿Qué es la reforma eléctrica?

Cierto es que la anterior administración dejó un batidillo de corrupción a favor de algunas empresas, pero en detalle, ¿le han informado al pueblo de qué se trata? ¿Le han dicho al Presidente lo que implica la tajante reforma eléctrica?

Porque no creo que generalizar sea bueno con las empresas que confiaron en México; seguramente algunas –tal vez–, ¿pero todas? ¿Se cabildeo bien antes de emprender ese cambio?

¿Dónde está Manuel Bartlett, el titular de la Comisión Federal de Electricidad? Esto no es como las otrora investigaciones políticas de aquella Secretaría de Gobernación que dirigía, o aquellos tiempos de manejar la Federal de Seguridad. O anular una elección como en la que él participó, o gobernar un estado –Puebla– como él lo hizo, pidiendo construir un canal, etcétera.

¿Dónde está el canciller Marcelo Ebrard para decir cuáles son las repercusiones de implementar lo estipulado en la reforma eléctrica, con los norteamericanos?

¿Dónde está el embajador de México en Washington – Esteban Moctezuma Barragán– para exponer sus razones?

¿O Rocío Nahle, la secretaria de Energía, para abundar y decir las cosas como son? También, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, podría decir y opinar cómo afectaría una o varias decisiones de tipo comercial de Estados Unidos con México. ¿Y qué diría la Secretaría de Hacienda, a cargo de Rogelio Ramírez de la O, sobre el tema de las remesas?

Bueno, la lista de dudas es muy larga y los efectos de la reforma eléctrica serían complicados para México. Hay un gran equipo de genios, pero no intervienen para aclarar tantas y tantas dudas.

Hoy tenemos un socio comercial que es indispensable para la economía de México, que además nos une no solo agrícolamente, en la parte de maquilas y manufacturas de tela y automotrices, sino en muchos rubros más.

En Estados Unidos viven millones de paisanos, y es la frontera más importante del mundo en términos de cruces de personas. En fin, que la relación de acuerdos no quiere decir fracturar la soberanía… al contrario, sería fortalecerla.

Sin embargo, en este juego de política parece que habrá algunos descalabrados en el gabinete.

Y uno de sus integrantes que sigue haciendo bien su papel es Adán Augusto López Hernández, titular de la Secretaría de Gobernación, porque no se desgasta en temas que no controla su ámbito de trabajo, al contrario, lo que le encomiendan lo hace bien.

Lo triste es tratar estos temas como si el Presidente no tuviera suficiente con los desgaste de las riñas internas y el mal desempeño de algunos integrantes de su equipo. Y no generalizamos porque en la administración pública sí existen funcionarios que están trabajando bien por el país y dentro de sus ámbitos laborales.

En esta ocasión, seguir apoyando al presidente López Obrador es una obligación cívica de todos para que el país avance.

Pero se vale decir las cosas como son; la verdad no tiene precio, porque además ya sabemos cómo va terminar esto por el buen desempeño de la embajada americana de Ken Salazar y su equipo; eso es lo que hace una embajada.

El día de ir a las urnas, votemos porque siga el Presidente en su mandato… pero que encarcelen a los corruptos. Dejemos hacer la consulta de revocación de mandato, es su evento, y es lo mínimo que le debemos por tantos años de lucha.

Carlos Bayo

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