Las nuevas políticas de privacidad de WhatsApp y las alternativas de la comunidad de usuarios

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Fuente: Pixabay

WhatsApp va a actualizar nuevamente sus políticas de privacidad y esto conlleva una nueva polémica ¿Qué implican estas nuevas políticas? ¿Qué alternativas se tienen si no se aceptan?

Una nueva actualización de las políticas de privacidad de WhatsApp viene, esto se anunció desde que la app que pertenece a Facebook, insertó un banner enorme al abrir la aplicación, este avisaba una actualización en las políticas, que tiene como principal punto un mayor monitoreo a los datos en los chats que un usuario tenga con las cuentas empresariales para así fortalecer el modelo de negocio de la app, que consiste en la recaudación de información de usuarios, procesamiento y transferencia de la información a Facebook para que esta empresa pueda vender dichos datos (acerca del consumo de contenido o temas de interés del usuario) al mejor postor para usos comerciales. Se debe aclarar que el cifrado en los mensajes se mantiene y las conversaciones se siguen manteniendo privadas.

En la Unión Europea esto desembocó en una prohibición para que las empresas no pudieran transferirse la información entre sí, por lo que en esta región no aplicarán las nuevas políticas de privacidad.

La Dra. Jennifer King, experta en privacidad señala que el uso de estos datos van más allá de lo comercial, los algoritmos que se alimentan de dicha información han provocado una radicalidad polar en los grupos sociales que se gestan dentro de las redes sociales, por ejemplo durante las elecciones de EUA.

La consecuencia de no aceptar las políticas de privacidad de la red social es la inhabilitación de algunas funciones que poco a poco irán incrementando hasta que la app quede inutilizable, entre estas funciones están la de no poder acceder a la lista de conversaciones para solo poder ingresar a través de notificaciones, acción que pasado el tiempo se extenderá a no poder ingresar a un chat debido a que las notificaciones dejarán de funcionar.

La discusión sigue sobre la mesa, al ver la información que las redes sociales recaban sobre los datos como un modelo de negocio, que de hecho es muy rentable pero que expertos y usuarios siguen preguntándose ¿Es ético? Las consecuencias impactan incluso en la dependencia de las personas hacia dichas aplicaciones o de nueva cuenta, en una radicalización ideológica que puede frenar los procesos en el cambio social de manera positiva.

Los metadatos no son negativos por sí solos, parte de estos se usan para el mejor funcionamiento de la app fuera de la publicidad y existen desde el crecimiento de internet.

¿Qué son los metadatos?

Técnicamente son una descripción simplificada de información más compleja, palabras clave o puntos clave que ayuda a clasificar dicha información. Si se habla de los metadatos que usan las apps como WhatsApp, se debe entender al usuario como mucha información que circula por la web, entonces por medio de algoritmos se generan metadatos para fragmentar dicha información y la app toma parte de esta información para pasarla a Facebook y venderla. Entre esta información puede entrar por ejemplo, la ubicación ¿Desde dónde nos conectamos? O la actividad en otras apps, hasta el nivel de batería.

Para quién esté relacionado con el marketing en redes sociales, sabrá que generar campañas de publicidad da a Facebook la opción de establecer públicos objetivos como padres de familia, músicos, etc. Estas clasificaciones se generan a partir de metadatos, así es que si una empresa intenta hacerle llegar su publicidad a padres de familia que vivan en Acapulco, las app usan los metadatos identificar quién es padre de familia y dónde está.

Además, esta información es cuantificable para tomar decisiones ¿Quién consume mi marca y qué características tiene? Para a partir de eso generar campañas de publicidad.

De ahí se explica la radicalización de ideas en redes sociales, ya que estas apps van a mostrar contenidos y publicidad que los algoritmos determinen que son del interés del usuario, cerrando la puerta a la comparación con otras ideas o ideologías.

¿Qué alternativas tienen los usuarios?

La más popular y recomendada app de mensajería, incluso por la Unión Europea y el fundador de WhatsApp que posteriormente vendió la app a Facebook, Brian Acton. es Signal una app de mensajería de código abierto cuya propuesta de valor es que no recopilará la información ni la venderá a terceros, limitando la información requerida al mínimo según sus políticas de privacidad.

Por otro lado, se tiene la app cuya popularidad tuvo un pico durante la primera polémica de la política de privacidad de WhatsApp, es decir Telegramuna app que a pesar de tener políticas más ligeras en comparación a Signal, también deja claro que la información no se usa para generar anuncios publicitarios, además de ofrecer un servicio de chat secreto:

«Los chats secretos utilizan cifrado de extremo a extremo. Esto significa que todos los datos están encriptados con una clave que solo usted y el destinatario conocen. No hay forma de que nosotros o cualquier otra persona sin acceso directo a su dispositivo sepa qué contenido se envía en esos mensajes. No almacenamos sus chats secretos en nuestros servidores. Tampoco guardamos ningún registro de mensajes en chats secretos, por lo que después de un corto período de tiempo ya no sabemos quién o cuándo envió mensajes a través de chats secretos. Por las mismas razones charlas secretas no están disponibles en la nube – sólo se puede acceder a los mensajes desde el dispositivo que fueron enviados a o desde». Establece la app en sus términos y condiciones.

Estas dos apps presentan una ventaja desde la perspectiva de la privacidad, ya que ninguna de las dos lucra con la información, ya que mientras Signal vive de donativos, Telegram usa la publicidad (que aclara que no es personalizada, ni usa metadatos).

Información de: DW

 

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