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La Vicepresidenta de Argentina enfrenta un proceso judicial

Desde las primeras horas del intento de atentado, empezaron a revelarse los primeros detalles que generaron dudas sobre la veracidad del mismo, y que apuntan más a un montaje que a un asesinato fallido

El jueves 1 de septiembre, un hombre de nacionalidad brasileña intentó dispararle en el rostro a la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien saludaba a una multitud a las afueras de su domicilio particular. Sin embargo, el arma utilizada por Fernando Andrés Sabag Montiel se encasquilló y el atacante fue sometido primero por un civil, y luego por los miembros de seguridad de la mujer.

Las imágenes le dieron la vuelta al mundo, y de inmediato llegaron las muestras de solidaridad de mandatarios ante el intento de homicidio. Empero, con el pasar de los días, se generaron dudas sobre si el ataque fue un montaje para desviar la atención, y tratar de victimizar a la viuda del presidente Néstor Kirchner, por las acusaciones que penden en su contra.

Y es que la también expresidenta tiene acusaciones graves de “administración fraudulenta” y de haber encabezado una “asociación ilícita” al lado de su marido, el expresidente Néstor Kirchner, durante los gobiernos de ambos, de 2003 a 2015.

Los medios locales han reportado que Cristina se dedicaba presuntamente a llevar la obra pública en la provincia de Santa Cruz, que Néstor Kirchner gobernó durante más de una diez años antes de llegar a la Presidencia, y donde aún mantiene su residencia la vicepresidenta.

Además, las autoridades argentinas documentaron un enorme boquete a las finanzas públicas, mismo que el fiscal Diego Luciani, acusó que “se trató de la mayor maniobra de corrupción del país”, al tiempo de afirmar que se perjudicó al Estado por más de 1 mil millones de dólares, cantidad que pidió fuera decomisada de los bienes de los acusados en caso de ser condenados.

La defensa de Cristina –que presentará su alegato final a mediados de octubre–, ha usado las redes sociales para asegurar que su clienta es inocente y es víctima de un “pelotón de fusilamiento mediático-judicial”.

En ese contexto se dio el presunto ataque a la vicepresidenta, quien por cierto es prima del presidente, Alberto Fernández, mismo que obviamente condenó el “ataque”.

LOS “DETALLES” QUE GENERAN DUDAS

Desde las primeras horas del intento de atentado, empezaron a revelarse los primeros detalles que generaron dudas sobre la veracidad del mismo, y que apuntan más a un montaje que a un asesinato fallido, con la finalidad de revolver la arena política tras el reciente juicio a Cristina Fernández de Kirchner y a la espera o para tratar de evitar, la muy probable condena, estiman analistas argentinos.

Según el diario El Clarín, el arma que usó el atacante estaba en perfecto estado y llevaba cinco balas en su cargador, pero se le encasquilló y no funcionó, presuntamente.

Otro dato que no es razonable, es que los integrantes del cuerpo de seguridad dejaron pasar al agresor, quien le apuntó a Cristina a apenas unos centímetros de su rostro, sin que reaccionaran. Quien lo hizo, fue un civil, que se abalanzó contra Fernando Andrés Sabag para someterlo.

Y en lugar de desalojar de inmediato a la vicepresidenta, y resguardarla en su segundo auto para sacarla de esa zona donde podría haber más atacantes, francotiradores o incluso bombas, la mantuvieron de pie ahí mismo, sin cubrirla. Ni uno solo de sus guardias desenfundó un arma.

Para Ripley: luego de que su “atacante” fuera sometido, la vicepresidenta continuó saludando a sus simpatizantes, dando autógrafos y abrazando a personas. Y luego se puso de pie sobre la puerta de un automóvil, para saludar a sus seguidores, como si nada hubiera pasado, y ante la complacencia de sus guardias de seguridad.

Todos los protocolos de seguridad fueron violados e ignorados, pues lo primordial era resguardar a la vicepresidenta y llevársela de inmediato a un lugar más seguro, no permanecer ahí, sin saber si no rondaba un segundo atacante. Y nada de eso sucedió…

Sobre el supuesto atacante, Fernando Andrés Sabag Montiel, detenido por la policía, se sabe que es brasileño, que vivía de manera pobre en un cuarto de 15 metros cuadrados, tiene 35 años de edad y tatuajes con ideología nazi.

La pistola calibre .32 con la que intentó “matar” a la expresidenta de Argentina, pertenecía a un vecino suyo que murió en 2021, y la policía intenta establecer si el detenido se la había pedido prestada o si se la robó.

Los medios de comunicación argentinos que no creen en el intento de asesinato, coinciden en que Fernando Andrés “es un personaje marginal que puede ser un loco con ansia de fama o el último engranaje en una conspiración teatral, pero que desde luego no es un terrorista concienzudo”. <<

HASTA 12 AÑOS DE CÁRCEL A LA VICEPRESIDENTA La vicepresidenta Cristina ha sido desacreditada por los fiscales en el juicio que se le sigue, “han quedado contundentemente probadas las acusaciones de corrupción y es muy probable que en el plazo de unos meses sea condenada hasta a 12 años de cárcel”, anotan medios locales.

David Casco Sosa estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la generación 1988-1991.

En la misma escuela fungió como profesor en las materias de Sociedad y Comunicación y Propaganda y Opinión Pública.

Reportero desde 1990, ha pasado por las redacciones de revistas y periódicos como Quehacer Político, México HOY, Tabasco HOY, Campeche HOY, Milenio, Novedades, El Gráfico, Impacto, IQ Magazine, Diario BASTA, etcétera, donde se ha desempeñado como reportero, jefe de redacción, editor, subdirector y director. Actualmente es director editorial del semanario digital Ángel Metropolitano, desde su fundación.

En 2008, ganó el Premio Nacional de Periodismo, en el género de Entrevista, y en 2019 en el género de Nota más oportuna, ambos entregados por el Club de Periodistas de México.

Ha sido consultor de proyectos editoriales para la formación de varios diarios en provincia, pero siempre ha regresado a la Ciudad de México, donde incursionó también en la edición y cuidado editorial de libros sobre el tema de la delincuencia organizada.

También ha impartido conferencias sobre el tema de periodismo en diversas universidades, y colabora como dictaminador literario para dos editoriales.

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