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La Unión Africana pide un alto el fuego inmediato en el este de RD del Congo

La Unión Africana (UA) ha pedido un “alto el fuego inmediato” en el este de la República Democrática del Congo (RDC), donde se han intensificado en las últimas semanas los enfrentamientos entre el Ejército congoleño y el rebelde Movimiento del 23 de Marzo (M23).

En un comunicado emitido a última hora del domingo, el jefe de Estado de Senegal y presidente de turno de la UA, Macky Sall, y el presidente de la Comisión (secretariado) de la organización panafricana, Moussa Faki Mahamat, expresaron su “extrema preocupación por el deterioro de la situación de seguridad en las provincias orientales de la RDC”.

Sall y Mahamat urgieron a “todas las partes a establecer un alto el fuego inmediato, respetar el derecho internacional, la seguridad de los civiles y la estabilidad en las fronteras de todos los países de la región”.

También abogaron por un “diálogo constructivo” dentro de los mecanismos de paz de la UA y otros organismos regionales, e instaron a “todas las partes” a participar de “buena fe” en unas conversaciones de paz previstas el próximo mes en Nairobi.

El comunicado se publicó después de que la RDC decidiera el pasado sábado expulsar al embajador de la vecina Ruanda, Vincent Karega, a cuyo país acusa de apoyar a los rebeldes del M23, que controlan varias ciudades del noreste congoleño.

Ese anuncio se hizo tras una reunión de urgencia dirigida por el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, después de que la semana pasada se intensificara la ofensiva del M23, que tomó el control de dos localidades a unos 70 kilómetros de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte.

El Gobierno de Ruanda lamentó este domingo la decisión del Ejecutivo congoleño y afirmó que sus tropas en la frontera permanecen “en alerta” tras la escalada de tensiones entre ambos países.

Desde su reactivación el pasado marzo, el M23 ha capturado varias ciudades del noreste de la RDC, recrudeciéndose también los combates con las Fuerzas Armadas congoleñas (FARDC).

A pesar de que Ruanda niega su apoyo al M23, un informe confidencial de expertos de la ONU filtrado por medios internacionales a principios del pasado agosto confirmó la cooperación.

El M23 se creó en 2012, cuando soldados de las FARDC se sublevaron por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda, procesado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra; y debido a supuestos incumplimientos del acuerdo de paz del 23 de marzo de 2009, que da nombre al movimiento.

El grupo exigía renegociar ese acuerdo firmado por la guerrilla congoleña Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) para su integración en el Ejército, a fin de mejorar sus condiciones.

El CNDP, formado principalmente por tutsis (etnia que sufrió en gran medida el genocidio de Ruanda a manos de los hutus en 1994), se constituyó en 2006 para -entre otros objetivos- combatir a los hutus de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), grupo refugiado en las selvas del Congo tras el genocidio ruandés.

El este de la RDC lleva más de dos décadas sumido en un conflicto avivado por milicias rebeldes y el Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco), que tiene desplegados unos 14.000 efectivos.

En septiembre pasado, Tshisekedi aprobó el despliegue en el este del país de una fuerza militar regional impulsada por la Comunidad del Este de África (EAC) para hacer frente a los grupos armados. EFE

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