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La Sociedad de Arte Moderno perfiló el papel de México en el mundo

Adrián Vázquez /EFE
Adrián Vázquez /EFE

Una extensa investigación muestra cómo durante la Segunda Guerra Mundial nuestro país se convirtió en un sitio estratégico para Estados Unidos y Alemania, y los artistas nacionales tuvieron un papel fundamental en las relaciones diplomáticas

Kevin Aragón/El Sol de México

En medio de las ráfagas de la Segunda Guerra Mundial, en México se creó La Sociedad de Arte Moderno (SAM), presidida por el pintor Jorge Enciso. Se trató de una organización integrada por los más importantes artistas, críticos y coleccionistas nacionales, cuya presencia cambió el consumo de arte en nuestro país y contribuyó a definir las relaciones del Gobierno mexicano con Estados Unidos y Alemania, que veían en nuestro país a un aliado estratégico.

A través de un exhaustivo proceso de investigación documental y entrevistas con sobrevivientes y herederos, Marina Vázquez Ramos reconstruyó en su libro “Nelson Rockefeller, P. Pistolas y Pablo Picasso viajan a México. La transformación en los patrones de consumo de arte en México durante la Segunda Guerra Mundial”, la historia de este grupo artístico, que tuvo una importante presencia en las relaciones diplomáticas de la época.

“Hasta ese momento, la forma de presentar las colecciones y las exposiciones se pensaban más bien con un antecedente europeo, en donde el conocedor y el coleccionista eran quienes tenían la última palabra. Lo que hizo la SAM fue aproximarse a ello desde la perspectiva del MoMA, más emocional, promoviendo que el espectador pudiera gozar y emocionarse por las obras, aunque no supiera de ellas”, explicó la doctora Marina Vázquez Ramos a El Sol de México, previo a la presentación de su libro en el Auditorio de Posgrados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

 

ROCKEFELLER, NEGOCIADOR CLAVE

Acompañada por Luis-Martín Lozano, historiador del arte y exdirector del Museo de Arte Moderno (MAM), y la doctora María del Carmen Alberú Gómez, especialista en Historia y Arqueología de la Antigüedad y Edad Media, durante la presentación del libro la autora destacó el valor diplomático de la SAM, detrás de la cual estuvo implicada la Oficina de Asuntos Interamericanos (CIAA, por sus siglas en inglés) de Nelson Rockefeller.

“Ellos no sólo querían hacer una red con México desde el arte y la cultura, por lo que realizar exposiciones en México, Brasil y el resto de América Latina era una meta, pero en México no había una institución privada que se encargara de ello. Por ello se entiende a esta organización como la primera promotora del arte desde las instituciones privadas”, puntualizó la autora del libro publicado por la editorial El árbol de los pericos (https://elarboldelospericos.mx/).

En este sentido, la autora hizo énfasis en la importancia de la SAM dentro del contexto de la Segunda Guerra Mundial, pues la presencia de Nelson Rockefeller como negociador era, para los Estados Unidos, un símbolo de perdón hacia México por la Expropiación Petrolera y un estrechamiento diplomático entre ambos países.

“Era algo de suma importancia porque la figura de Adolfo Hitler, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, era muy popular en México. Los alemanes tenían mejor cartel que los estadounidenses, porque de entrada ellos nunca nos invadieron, además de que en la Primera Guerra Mundial intentaron negociar con México, diciendo que nos regresarían el territorio perdido ante Estados Unidos si se les permitía entrar por nuestro país”, afirmó la historiadora del arte.

Durante su intervención, María del Carmen Alberú Gómez, prologuista del libro, puso énfasis en los 10 años de exhaustivas investigaciones en acervos documentales y entrevistas con herederos e implicados con la SAM, que la doctora Vázquez Ramos invirtió para la redacción de este libro, que es en realidad una reescritura de su tesis de doctorado, pero con una redacción entretenida y con fines de divulgación.

“Este libro es especialmente significativo en su trayectoria, en él cristalizó su interés y cariño por México de un modo novedoso, como una crónica, a veces íntima y a ratos hasta detectivesca, esclareciendo cómo fue culturalmente hablando una de las épocas más palpitantes de nuestro país”, dijo la doctora Alberú Gómez.

Al reconocer la calidad narrativa de la autora, la autora del prólogo del libro agradeció que en los 29 capítulos que lo componen, recupere anécdotas de gran interés, como la vida del mismo Nelson Rockefeller y su gestión en la Ciudad de México; la espía alemana Hidla Krüger, actriz de gran influencia por sus relaciones con políticos mexicanos; o la primera exposición del SAM en 1944, que trajo a México la muestra más importante de Pablo Picasso.

Gran parte de la investigación de este libro se hizo a partir de archivos públicos y personales, como el Archivo General de la Nación, el del MoMA, el archivo personal de Fernando Gamboa o el mismo Archivo de Nelson Rockefeller.

Por su parte, el historiador del arte Luis-Martín Lozano puso el acento en lo complicado de llevar a un libro de divulgación una tesis doctoral como la hecha por Marina Vázquez Ramos, de la cual destacó “su humanismo” y acercamiento emocional, que la aleja de la aridez de los textos académicos.

“Es un libro muy gozoso, que divierte, con una parte muy humana, que permite conciliar con gente que jamás vas a conocer. Es como si en el fondo fuera ficción, pero la gran virtud es que es historia. A diferencia de un escritor de novelas, que inventa todo, Marina en este libro, rescata todo”, finalizó el exdirector del Museo de Arte Moderno de México.

 

 

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