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La prohibición de exportación de ganado vivo de Brasil depende de un tribunal

La exportación de ganado vivo desde Brasil, el dueño del mayor rebaño vacuno del mundo y uno de los líderes de este mercado, con unas 400.000 cabezas embarcadas por año, aún depende de la decisión de un tribunal superior pese a haber sido ordenada por un juez, aclararon este sábado fuentes judiciales.

Pese a que las organizaciones de protección de los animales calificaron como histórica la decisión del martes pasado de un juez del estado de Sao Paulo de prohibir la exportación de reses vivas, la sentencia no tiene efectos prácticos hasta que el Tribunal Regional Federal de la Tercera Región no la refrende.

Ello debido a que la magistrada Cecilia Marcondes, una de las integrantes de este tribunal, concedió en 2018 una medida cautelar que suspendió una decisión semejante del mismo juez y que aún no ha sido analizada por el pleno de esta corte, aclararon fuentes del tribunal.

El juez 25 civil federal de Sao Paulo, Djalma Moreira Gomes, prohibió la exportación de reses vivas desde cualquier puerto de Brasil en una sentencia dictada el martes por considerar que “los animales no humanos son sujetos de derecho y su protección es un deber jurídico del Estado”.

El juez atendió en su decisión un recurso presentado en 2017 por la organización no gubernamental Fórum Nacional de Protección y Defensa Animal, que solicitó la prohibición de la exportación con el argumento de que los animales vivos sufren un tratamiento cruel al ser enviados en largos viajes marítimos a otros países.

El juez ya había prohibido la exportación de los animales vivos mediante una medida cautelar que concedió en febrero de 2018 y que Marcondes dejó sin efectos de forma provisional al atender un recurso presentado por el propio Gobierno.

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En los últimos cinco años, sin embargo, el juez de primera instancia realizó varias audiencias públicas para discutir el asunto y escuchó a diferentes profesionales, que lo llevaron a ordenar la prohibición de forma definitiva y ya no cautelar.

En su decisión, el magistrado alegó que los especialistas coincidieron en que los animales son seres vivos sensibles, es decir capaces “de sentir hambre, sed, dolor, frío, angustia y miedo”, por lo que la protección de su dignidad debe prevalecer sobre el “simple interés económico”.

Brasil no es sólo el dueño del mayor rebaño bovino del mundo, con 224,6 millones de cabezas (casi el 15 % del rebaño mundial), y el mayor productor y exportador de carne vacuna, sino también uno de los mayores abastecedores de reses vivas.

Entre 2012 y 2021, Brasil exportó 2,6 millones de reses, en su mayoría a Turquía, destino del 44,8 % de los animales, pero también a Egipto, Líbano, Irak, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes.

Para su exportación, los animales son hacinados y mantenidos confinados en navíos por semanas, y obligados a acostarse sobre sus propias heces y orina, según las ONG de defensa de los animales.

Los viajes, por lo general de un mes, no están exentos de graves accidentes. En febrero de 2012, un problema en el sistema de ventilación de un navío que se dirigía a Egipto provocó la muerte de 2.750 animales y en noviembre de 2015, el naufragio de un carguero en el muelle de un puerto brasileño causó la muerte de 5.000.

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