La presencia de Calderón en el festejo del Checo Pérez, un negrito en el arroz…

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 Para nadie es un secreto que el expresidente de México por el PAN es fanático de la F1 y del piloto tapatío, pero en su defensa al tacharlo las redes de “oportunista”, se olvidó de su pasado…

El domingo 29 de mayo fue un día que el volante tapatío Sergio Checo Pérez no olvidará, pues en Mónaco ganó su tercer podio de primer lugar en la Fórmula 1, con los colores de la franquicia Red Bull.

Las imágenes del festejo le dieron la vuelta al mundo, y un personaje en particular llamó la atención: se trató del expresidente de México Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien se lanzó a una alberca junto con el piloto ganador, luego de que el jalisciense recibiera su copa que lo acreditó como ganador en esa carrera.

Las fotografías y videos muestran a un contento Felipe Calderón, quien iba de zapatos, pantalón gris de vestir y camisa azul de manga larga. Y así, abrazado de Checo, quien todavía traía su traje de piloto, se tiraron al agua en un abrazo. 

Dichas imágenes causaron indignación en redes sociales, pues le llovieron críticas al piloto en el sentido de que “escogiera mejor a sus amistades”, por decir lo menos, pero al expresidente sí le dieron una tunda, y de “oportunista” no lo bajaron, además de que le cuestionaron cuánto había costado su boleto VIP y su viaje hasta Mónaco para estar presente como espectador en la importante carrera de Fórmula 1, que no es nada barato…

El exmandatario tardó en reaccionar, pero lo hizo días después a través de su cuenta de Twitter. Así: “Viajo mucho por mi trabajo, no tengo propiedades en el extranjero, voy a la @F1 por la Comisión de A&S que presido en @FIA y he sido aficionado siempre. La formación de mi patrimonio es pública desde 1988. Nunca robé y sigo trabajando”.

EXPLICACIÓN NO PEDIDA, ACUSACIÓN MANIFESTADA

Aquí vale anotar la locución latina “Excusatio non petita, accusatio manifesta”, cuya traducción literal es “excusa no pedida, acusación manifiesta”, y que también se interpreta como “quien se excusa, se acusa”, “disculpa no pedida, culpa manifiesta”, o “explicación no pedida, acusación manifestada”.

Dice el expresidente que nunca robó, pero sí ocultó propiedades, como la extensión que le hizo a su residencia particular –en la Privada de Cóndor 231, número 8, colonia Las Águilas, de la alcaldía Álvaro Obregón–, además de dos casas más que compró en Boston –una a su nombre y otra a nombre de su esposa Margarita Zavala– y que luego puso en venta.

Súbitamente Felipe Calderón Hinojosa se olvidó de todo eso, además de que él ordenó la guerra contra el narco que aún no termina y causó miles de muertos, sobre todo por la injerencia de su mano derecha, Genaro García Luna –entonces secretario de Seguridad Pública federal–, quien ahora está preso en una cárcel de Estados Unidos, acusado por delitos relacionados con el narcotráfico. 

En algo tiene razón el expresidente. Es tan fanático del automovilismo, que ha participado en por lo menos tres ediciones de la famosa Carrera Panamericana, organizada en carreteras de México, desde 1950, y aunque se suspendió algunos años por los accidentes que se sucedieron en cascada, en la década de los 90 regresó, pero con el formato dedicado a los autos clásicos.

También Calderón Hinojosa ha participado en el llamado Rally Maya México, que recorre Campeche, Yucatán y Quintana Roo. En la séptima edición de esta competencia, corrieron 122 automóviles de colección, el año pasado.

Felipe manejó un Porsche de 1968, color blanco, con el número 24 y su nombre rotulado en la portezuela, como se estila. El precio de este auto clásico, se calcula en 2 millones 500 mil pesos. Sin duda, una afición cara, no para cualquier bolsillo.

Pero hablamos de Felipe Calderón, quien debe tener sus ahorros y ganar bien en su nuevo trabajo como presidente titular de la Comisión de Medio Ambiente y Sustentabilidad de la FIA, desde febrero de 2022.

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