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La poeta mexicana Clyo Mendoza siente que buscar a desaparecidos es perseguir un fantasma

La escritora mexicana Clyo Mendoza considera que la búsqueda de personas desaparecidas es la persecución de un “fantasma” y vivir con esa incertidumbre constante es algo “psicológicamente agotador”.

Mendoza (Oaxaca, 1993) fue galardonada con el Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (México) por la obra “Silencio” (2018), en la que trata las desapariciones en su país.

“Decidí utilizar la poesía como una forma de suavizar esta tragedia a través del ritmo y ciertos recursos que esta ofrece. Creo que, si lo hubiera hecho con un libro narrativo, hubiera sido demasiado incluso para escribirlo”, indica en una entrevista con EFE.

La escritora mexicana, que participó en la reciente Feria del Libro de Madrid, confiesa que hablar sobre este asunto fue una especie de “necesidad”.

Su amiga Águeda desapareció del pueblo donde vive y aún hoy tiene la esperanza de descubrir qué pasó y si está viva en algún lugar.

“La búsqueda de personas desaparecidas es la persecución de un fantasma, algo intangible -constata-. Ella era mi amiga, pero no puedo ni imaginar el dolor de alguien que pierde a su hijo”.

Estas madres, prosigue, dedican toda su vida a averiguar dónde están los hijos, porque no es lo mismo que te entreguen a alguien muerto que vivir con esa incertidumbre. “Psicológicamente, es un trabajo demasiado agotador”, agrega.

También destaca que los desaparecidos continúan aumentando de forma “brutal” cada día en México, mientras que el número de personas encontradas se mantiene estancado.

“Las brigadas (de búsqueda) no reciben financiación del Estado, son totalmente autosuficientes, por lo que carecen de las herramientas necesarias. Van, como se menciona en el libro, con picos en los campos abiertos, en el bosque o en el desierto, en busca de restos humanos. Es terrible”.

LA VIOLENCIA INTERIORIZADA

También autora de la novela “Furia” (2021), donde se ocupa de temas como la violencia en el desierto mexicano, destaca el valor de la literatura para mostrar una realidad de su país.

“En México ha habido un número alarmante de periodistas asesinados que han revelado información sobre estos temas. La literatura ofrece, en este sentido, una especie de protección para hablar de ciertas cosas”, argumenta.

Además, enfatiza que las noticias en este mundo tecnológico pasan “muy rápido”, se leen y casi se olvidan, y denuncia que los mexicanos tienen el tema de las desapariciones “completamente automatizado”.

“Solo cuando parece que se acercan más (desapariciones), volvemos a reaccionar”, indica

Agrega que “la literatura, al no estar atada a un tiempo definido, permite que las cosas perduren, como un discurso de denuncia de lo que está sucediendo”.

Para vivir sin el miedo constante a que te pase algo, confiesa, las mujeres que pueden se van a vivir a lugares donde la violencia no es tan latente, creando zonas de “confort y seguridad”.

“Entonces, en un cierto momento, empiezas a relajarte, a bajar la guardia y, de pronto, otra vez sucede algo”, concluye Mendoza tristemente. EFE

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