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La junta birmana amenaza a manifestantes de cara al aniversario del golpe

La junta militar birmana está amenazando a la población para que no participe en las protestas previstas para el 1 de febrero, en el primer aniversario del golpe de Estado del Ejército que acabó con el gobierno electo de Aung San Suu Kyi.

En Rangún, la mayor ciudad del país, las autoridades han recorrido varios barrios y advertido públicamente a los ciudadanos que si participan en la huelga convocada para el próximo martes podrían ser arrestados y sus pertenencias podrían ser confiscadas, según revelaron a EFE varias fuentes.

Los grupos opositores han convocado a través de las redes sociales una serie de protestas pacíficas a lo largo de la nación que incluye una huelga de silencio que busca paralizar el país en repulsa contra la junta militar golpista.

En un comunicado publicado este miércoles por la prensa oficialista, la junta golpista amenaza además con usar un amplio abanico de leyes, que implican largas penas de prisión, contra las personas que participen en actos de disidencia pacífica, como huelgas o careroladas.

“La gente se enfrentará a acciones legales bajo las actuales leyes si acatan tales indicaciones”,

apunta el comunicado oficial reproducido hoy por el diario The New Global of Myanmar, controlado por los militares desde la asonada.

En el escrito las autoridades califican como “grupo terrorista” al auotodenominado Gobierno de Unidad Nacional (NUG), formado por políticos y activistas leales a la derrocada líder Aung San Suu Kyi, al que acusa de “amenazar con destruir la estabilidad del Estado y la Administración a través de crear miedo entre la población”.

“El pueblo no debe participar en la difusión de propaganda de grupos terroristas, o sus subordinados, y si no, se tomarán acciones conforme a la ley”,

apunta la junta militar, al amenazar incluso con confiscar los bienes de los participantes.

Casi un año después de la asonada, la junta militar sigue sin tener el control completo del país a pesar de la brutal violencia utilizada contra la disidencia, que ha causado hasta la fecha 1.493 muertos y más de 11.730 detenidos, según la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (AAPP) birmana.

La violenta represión de la junta militar contra los civiles continúa e incluso se ha agravado en algunas partes del país, con recientes denuncias de masacres contra civiles perpetradas por los militares y ataques aéreos contra poblados.

Además, el NUG creó en mayo su propia milicia, que actúa junto a algunas guerrillas étnicas, y declaró en septiembre una “guerra defensiva” contra los efectivos de la junta militar.

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EFE

JBR

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