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La ignorancia del dolor, donde hubo mucho abuso

Muchas nuevas generaciones no la vieron, pero hoy la padecen. Con todas las secuelas de la corrupción que existen todavía, no es fácil cambiar la idiosincrasia de un país, y uno como el nuestro, con tanta cultura y arraigo, no quiere decir que se siga manteniendo esa hegemonía de corruptelas, ya que nuestro Presidente está sembrando las bases del verdadero cambio.

La tendencia no es concluyente, pero sí nos indica un camino que es trazado con mucho esfuerzo y sacrificio para el país. Muchas son las noticias –normales en una democracia– donde denostan al por mayor, desde nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, hasta las áreas de oportunidad que hay en cualquier gobierno humano.

Pero algo tiene nuestro querido mandatario, ese algo que sabe abrazar a las mayorías. ¿Y a qué costo? Jamás, jamás, con los costos de prensa anteriores, sin chayotes, y aunque con una deficiente área de Comunicación Social de muchos de su equipo –que administran mal los recursos y no son equitativos con los medios de comunicación–, él solo puede con todo, al lograr cautivar a la gente más necesitada, con las más pequeñas de las necesidades hasta las mayores.

¿O cuánto vale darle fe, esperanza y cariño a un pueblo saqueado y menospreciado? ¿Qué mandatario ha recorrido el país como él? Ninguno.

¿Cuánto valen sus giras? ¿Cuánto cuesta recorrer el país a su estilo, detenerse a comer con la gente, abrazarla, escucharla? En fin, ser parte de un movimiento que nace de los pobres para los pobres, y por los más pobres.

Cierto es que hoy nos intoxican con caravanas de demagogia, desde las corcholatas, y lo que nos espera de los pseudo redentores. ¡Qué impresión!

Algunos dicen que llegan con hojas de servicio en blanco por no tener denuncias o carpetas de investigación. Pues claro que no, pues ellos operaban todo para que no existieras éstas.

Hoy mandan a una bufona que se autonombra indígena, y la pregunta es, ¿qué hizo por los pueblos indígenas con tanto presupuesto? ¿Qué hizo por ellos… o qué hizo para ella?

La palabra indígena es muy amplia, porque en ese caso todos los mexicanos tenemos sangre orgullosamente indígena. Y cuántos casos de éxito hay sin tener puestos millonarios en el gobierno. El taxista que saca a su familia, el basurero que orgullosamente también lo hace. Y lo mismo el albañil, el plomero, carpintero, franelero y los profesionistas que salen desde abajo, y demás que no son indígenas en alguna generación y no andan llorando por su país, y sí luchan por salir adelante.

¿Y cuántas generaciones hoy comen caliente en casa, no con falsos programas solidarios? Según esto, que venían arrastrando administraciones pasadas, claro, los bautizaban con otros nombres y frases de campaña como “renovación moral de la sociedad”, “veo un México con hambre y sed de justicia”, “el presidente del trabajo”, y una cantidad de palabras que, según los sabios de antaño, eran “encanta pueblos”.

Bueno, hasta se valían de algunas televisoras para hacerles creer que de doméstica se casarían con el millonario del momento. Vaya ironía, en qué país viviéramos.

Somos un pueblo tan noble, que estábamos en el lugar 11 mundial, y hoy vamos adelante y con la frente en alto, gústele a quien le guste. Aunque algunos usen hasta payasos para insultar al Presidente. ¿Quién los patrocina? Bueno, ya sabemos todos que cada pedrada viene con destinatario.

La oposición se debería de preocupar por mejores alternativas que hay en la ciudadanía al cien por ciento. Muchos millones son los mexicanos que apoyan y apoyarán al mandatario para tener un mejor país.
Lo hemos dicho. Solo será uno el elegido y no una, porque solo uno trae el ropaje que México necesita y no se pone a la Virgen de Guadalupe en la rodilla. ¿O algún mexicano se ha puesto la estrella de David en la rodilla? Claro que no, pues sabe respetar la diversidad y las diferentes creencias, porque creemos en sólo Dios para todos.

Nuestro mandatario también nos ha enseñado que el rencor no es lo suyo ni lo de nuestro pueblo. Razonemos bien el voto, pues México se merece una continuación de cambio con sus adaptaciones y mejoras contra la corrupción, un candidato que siga, y en mi opinión, es tabasqueño.

La oposición es una vergüenza demócrata que quiere unir el agua con el aceite. Y no decimos que todos son así, porque también hay gente de valores. No todos son traicioneros ni secuestradores de partidos… <<

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