Más

Suscribirse

Redes Sociales

La historia evolutiva de Morena y los partidos políticos no termina. ¿Tendrá fin?

Fuente: EFE
Fuente: EFE

La felicidad del futuro mediato no debe ni se puede hipotecar en este presente a costa de la ignorancia, de falsas promesas, ni de temas inconclusos en este sexenio que pueden concluir el próximo.

Hoy el Presidente deja un piso diferente a como lo recibió. La próxima administración se tendrá que ir distinguiendo de su propio carácter y estilo, de poner su toque especial y no incriminar al pasado más lejano.

Lo cierto es que la siembra de la descomposición social no empezó hace 10 años, fueron varias décadas, y la cosecha fue dolorosa, pero seguro que pudo haber sido peor.

El tiempo dirá qué tan eficiente fue la política de este gobierno, pero lo cierto también es que cualquier movimiento es altamente criticado por los de enfrente, que a toda costa quieren regresar al poder y así seguir llenando nuevas arcas y vidas de lujo global, con casas aquí, casas allá, relojes de estos o de aquellos, degustar los mejores platillos en los más caros restaurantes, o hacer compras en supermercados de alta gama, como lo hacen también algunos de Morena. Véase el caso de Fernández Noroña u otros notables personajes de la Cuarta Transformación. Eso sí, al Presidente no se le podrá señalar por eso.

Ninguna transformación es perfecta, y esta no sería la excepción.  Mucho tiene que adoptar la candidata Sheinbaum por ahora y tendrá que seguir el guion de su mentor. Pero en un tiempo cercano, el irse separando y colocando a sus propias fichas será indispensable para un buen gobierno.

La señora de las gelatinas no fue la mejor opción para la oposición, donde por primera vez se trataron de unir el agua y el aceite. ¿Qué hubieran dicho Vicencio Tovar, Castillo Peraza o Maquío, del PAN?

¿O aquellos luchadores de la verdadera izquierda, como don Heberto Castillo, Pablo Gómez (ahora titular de Unidad de Inteligencia Financiera) o Salvador Nava y tantos y tantos luchadores de la izquierda?

O de aquel poderoso casi inmortal PRI, tan fuerte como un colegio cardenalicio. De López Mateos, Ruiz Cortines, el general Henríquez Guzmán.  Y para no ir tan lejos, de Pedro Ojeda Paullada, de Emilio Martínez Manautou, de Fidel Velázquez, de Blas Chumacero, Jorge Rojo Lugo y tantos que hace falta mencionar de tan honrosa lista de notables impolutos.

De juntarse todos, y cual vil batido, hoy son todos contra uno y uno para todos. Alejandro Dumas se quedaría perplejo y corto con alguna novela.

Porque además Morena –cual dream team, equipo de ensueño–, fichó a lo peor de lo mejor y a lo peor de lo peor; entonces, que siga evolucionando la política.

Esta administración tendrá que acertar un buen tiro de trasparencia y desmarcar a los malos funcionarios, que seguro debe ser un pilar del próximo régimen.

En tres meses acabará este suplicio de escuchar a diario descalificaciones y no propuestas, noticias muy dirigidas y demás, pero después de eso, ¿qué sigue?

Unos dirán nada, todo igual. Otros dirán que todo va a cambiar. Los demás dirán no me importa.

Y es en el último punto donde el pueblo debe, participar, salir a votar, razonar el sufragio que durante años fue maiceado por una gorra y un plátano o un sarape o despensa de medio pelo, con artículos que compraban a precios estratosféricos y dadivosamente daban desde sus Mercedes al pueblo hambriento. ¡Qué tiempos aquellos!

Hoy, existen becas, programas y apoyos reales, ahora se han hecho mejor las cosas y lo bueno seguramente continuará, si se prorroga con lo mejor del cambio.

Compartir Nota

Redes Sociales

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *