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La guerra coloca a los preuniversitarios ucranianos ante el dilema de dónde estudiar

Sin el final de la invasión rusa a la vista, los estudiantes ucranianos que completan la secundaria tienen que decidir sobre su educación en circunstancias muy inciertas y sopesar los riesgos de la guerra frente a su deseo de permanecer en el país y contribuir a su reconstrucción.

“La invasión fue un shock para todos nosotros. Aunque es una chica valiente, Daryna empezó a sufrir ataques de pánico”, relató a EFE la madre de Daryna, Iryna Skosar, recordando cómo la joven de 17 años decidió estudiar biotecnología en Polonia en lugar de medicina en la ciudad ucraniana de Dnipró, como planeaba.

Daryna tenía la esperanza de que la situación en Ucrania mejorase para no tener que abandonar el país.

Sin embargo, Dnipró ha sufrido mortíferos ataques con misiles rusos y cerca de su hogar se han producido frecuentes explosiones. Daryna tenía que participar en sus clases online -las únicas disponibles- escondida en el baño, según recordó su madre con voz temblorosa.

“Vivir constantemente con tristeza y miedo es extremadamente agotador. La calidad de la educación en Ucrania se está reduciendo, mientras que yo quería que mi hija tuviera una experiencia de estudiante normal, hiciera amigos, tuviera una vida”, insiste Iryna.

Apoya la decisión de su hija de estudiar en el extranjero, ya que la joven, según dice, sueña con que acabe la guerra, pero no está dispuesta a convertirse en víctima de ella y dejar pasar todas sus oportunidades.

“Incluso en circunstancias normales, para muchos es un periodo difícil en la vida. La guerra ha hecho que los jóvenes se sientan todavía más perdidos”, explica Vitaliy Zinchenko, uno de los mentores del programa “10:11” que ayuda a adolescentes ucranianos a tomar decisiones sobre su futuro.

“Están confundidos, no saben qué hacer o cómo planificar nada. Eso en un momento en el que tienen que tomar una decisión así de importante”, dice a EFE.

Alina Pieshkova, de Kiev, necesitó que la guiaran un poco, pero la invasión no ha afectado su sueño de estudiar en una de las universidades ucranianas de mayor prestigio, la Academia Mohyla de Kiev.

Su preparación para el proceso de admisión se complicó por los apagones a causa de masivos ataques rusos contra la infraestructura energética, que a menudo la dejaban a ella y a sus tutores sin acceso a internet.

“También pienso que el Test Multidisciplinar Nacional final me hubiera salido mejor si no hubiera tenido que preocuparme por que lo interrumpiera una alarma antiaérea”, dijo a EFE.

Algunos de sus compañeros han presentado solicitudes en universidades extranjeras.

La mayoría de ellos, señala Alina, son chicos que buscan salir del país antes de cumplir los 18 años, ya que los varones mayores de edad en general tienen prohibido viajar al extranjero bajo la ley marcial.

No obstante, Vitaliy Zinchenko tiene dudas sobre si estudiar en el extranjero es una opción que se planteen muchos jóvenes ucranianos, pues para muchos, un traslado a Kiev o a otra ciudad grande ya representa de por sí un salto a lo desconocido.

Muchos de los que deciden estudiar en el extranjero lo hacen para adquirir una experiencia valiosa que puedan aplicar luego en Ucrania.

Anna Kalynchuk, de Ivano-Frankivsk (oeste) siempre tuvo interés en estudiar en Estados Unidos, pero la guerra hizo que la decisión fuera evidente. “Por la guerra han surgido además más oportunidades para estudiantes ucranianos en el extranjero”, señala.

En países como Alemania o Polonia las universidades públicas son gratuitas, mientras que otros países han introducido becas y ayudas adicionales para estudiantes ucranianos.

Además, muchas familias, como la de Daryna, están dispuestas a invertir gran parte de sus ingresos en los estudios de sus hijos, a pesar de las dificultades económicas.

Anna piensa en estudiar psicología y contribuir a la reconstrucción del país tras la guerra y la madre de Daryna también cree que es importante que los jóvenes reciban una educación europea para reconstruir más adelante el país.

No obstante, con las hostilidades aún en pleno apogeo, es demasiado pronto para saber si Anna, Daryna y los otros miles en su situación volverán, o cuándo podrán hacerlo. EFE

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