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La Guardia Nacional

El considerar que la Guardia Nacional dependa o no de la Secretaría de la Defensa Nacional, es un tema complicado y lleno de opiniones contradictorias. La realidad es que el ámbito de la seguridad nacional resulta sumamente complejo, tan es así que, ningún gobierno anterior le ha encontrado solución. Bien sabemos que mientras la criminalidad crece y la delincuencia se vuelve cada vez más poderosa, la policía intensifica su ineptitud y corrupción.

Nótese, por cualquier lado que se analice, tenemos una policía incapaz y ante ello, los gobiernos han acudido de manera desesperada al Ejército y a la Marina, dándoles funciones policiacas, lo cual, bajo ningún concepto es deseable, pero esto, lamentablemente se debe a que no se ha logrado establecer una política congruente, sustentada en diseños inteligentes para atacar la inseguridad, donde estén al frente de los proyectos, personas preparadas; en tanto no sea así, la improvisación y el “cualquierismo”, seguirán siendo la tónica. Por ejemplo, ¿a quién se designa jefe de la policía?, por supuesto, al amigo, al conocido, al incondicional del gobernante, lo que menos interesa es buscar un personaje preparado para cubrir una vacante esencial para la vida colectiva, como lo es la de cuidar y proveer, justo en lo que consiste la función policiaca.

También se ha hecho costumbre que los mandatarios acudan a las esferas militares para nombrar a los directivos de la policía, pero se olvidan que un miembro castrense, ni lejanamente cumple con el perfil. El militar o el marino es un personaje con capacitación especial, entiéndase lo que es la guerra, para luchar contra enemigos externos, para actuar de manera radical y sin consideración, con obediencia ciega y acción violenta. Ellos defienden a su soberanía, actúan con suma rapidez y están impregnados de valores totalmente ajenos a la función social que implica la actividad policiaca.

El policía dialoga, convence, instrumenta, inclusive aplica la ley para los civiles; el militar ataca, defiende y agrede, jamás dialoga, no se detiene ante la adversidad y su conducta es 100% bélica.

Insistimos, indudablemente los gobiernos han carecido de un plan serio en materia de seguridad, siendo uno fundamental, el de la capacitación y profesionalización de la policía; no existe en el país ningún centro serio para formar a dicho sector, no hay academias de policías, como si las hay para los militares, y esa es precisamente una de las grandes fallas a las que se enfrenta un gobierno que no encuentra la cuadratura en el esencial tema de la seguridad.

Hasta hace poco existió una Policía Federal, a la que se le acusó, tal vez con razón, de corromperse, lo que llevó a su relevo por la Guardia Nacional, conformada por un altísimo número de militares y marinos y ahora, ante ese hecho, se ha decidido incorporarla para la Secretaría de la Defensa Nacional.

Lo anterior representa un gran riesgo, que es la militarización del país, fenómeno que traerá graves y terribles consecuencias; los militares están siendo utilizados para un sinnúmero de tareas que corresponden a los civiles y, si se continúa con esa tendencia, llegará el momento en que México sea gobernado por militares y marinos, algo que definitivamente no es deseable.

Resultará sumamente peligroso que cada vez con más intensidad los militares sean los que se responsabilicen de áreas tan delicadas y que son evidentemente administrativas, como las de encargarles el manejo de los puertos, de las aduanas y aún de los propios aeropuertos, ello sin considerar que también tienen presencia en renglones como es la construcción de las obras emblemáticas del actual gobierno.

Es indiscutible que el gobierno está sumamente preocupado por la seguridad nacional, entiende el drama en que se debate la angustia social, por falta de un buen sistema policiaco. Acepta que la criminalidad se incrementa y ante ello resulta indispensable de una vez por todas, diseñar un plan de acción creando escuelas policiacas sin dilación y cuyos egresados le garanticen a la comunidad la tranquilidad tan esperada e, inclusive, la aplicación de los principios más elementales del derecho.

Hay varios países que nos pueden ayudar para formar buenos policías, particularmente en Europa, en donde para nada un militar hace labores policiacas, en el mismo sentido se encuentran Estados Unidos y Canadá, los militares a sus delicadas funciones y los policías a cumplir con un trabajo esencial para la tranquilidad comunitaria. <<

elb@unam.mx

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