La familia, desastres naturales y el voto razonado

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La protección de la familia mexicana empieza por la familia misma. Debemos entender que vivimos en un país globalizado, pero de características muy particulares: sismos, inundaciones, sequías, etcétera.

Por ello, debemos tener pláticas familiares de qué hacer en caso de algún evento de estos que pueden suceder en cualquier momento. Hay que tener en claro cómo reaccionar, a dónde ir, como reencontrarnos con la familia y estar todos a salvo.

Hoy, las autoridades de Protección Civil del gobierno federal, estatal y municipal han dejado esto de lado, pese a que el Atlas de riesgo indica lo que es evidente: vivimos en zonas proclives a desastres.

La loable labor de las fuerzas armadas es reactiva ante estas situaciones, cuando mucho de lo que se necesita empieza en casa con simples pláticas y pidiendo asesoría a la autoridad competente.

La clase es cuidarnos nosotros mismos. El tener un sencillo plan familiar es un buen comienzo. Tener siempre a la mano una mochila con víveres enlatados, ropa, una lámpara de mano, documentos embolsados y un silbato por persona, puede marcar la diferencia en un desastre natural, sobre todo porque México tiene más de 35 millones de personas en zonas proclives a un evento de este tipo.

Y si le agregamos el condimento de la pandemia, pues es peor… sin considerar a la delincuencia, claro.

Es lo que nos está tocando vivir, y en nosotros los adultos está educar a los niños y jóvenes en ser prevenidos, precavidos, a estar alertas en casa y en la calle. Y esta nueva forma de afrontar el panorama podría iniciar con una campaña de “silbatos sociales”, donde una persona que se sienta en peligro lo utilice para alertar y pedir ayuda.

En estas campañas de prevención, Japón –y otros países– es un ejemplo claro de que sí funcionan.

Por otro lado, tenemos a la vuelta de la esquina a las campañas electorales y sus desastrosas ofertas, tanto en candidatos como en promesas, canibalizando un sueldo y una posición, pero pocos son los legisladores que tocan ese tema.

Hoy más que nunca debemos razonar el voto por la persona, no por el partido mesiánico que se ofrezca con pepena ya reciclada de otras administraciones o personajes del espectáculo en total deterioro.

No desempolvemos lo caduco. México es un país más grande que sus momentos malos, la historia lo ha dicho. Valoremos lo bueno de este gobierno y opinemos constructivamente lo que no nos parece a través –de entrada– del voto razonado.

Los políticos deben dejar de ver al electorado como un engendro que puedan alimentar con despensas, lonches y “plátanos mentales”. En ese sentido, el pueblo sí es sabio cuando razona y no es manipulado por algunos pseudopolíticos de izquierda de Louis Vuitton.

Hay gente congruente, pero tampoco la derecha deja de manipular o de estar augurando catástrofes; ellos tuvieron su oportunidad y fue peor que un desastre, lleno de robos y saqueos a la nación.

Afortunadamente el presidente Andrés Manuel López Obrador vio y vivió eso como testigo de tan infames gobiernos y poderes anexos y sabe de lo que habla.

Hoy es responsabilidad de todos sacar al país adelante…

carlos.bayo@carlosb67.sg-host.com Twitter: @CaBayodeTroyaMx

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