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La escasez de agua alcanza niveles históricos en México

Un estudio del Imco, con datos de la Conagua, detalla que la tendencia de la última década muestra que las sequías han aumentado en duración y se han hecho más intensas a través del tiempo

La mitad del país registra bajos niveles de agua en sus presas, lo que eleva el riesgo de una sequía mayor este 2023 que la del año pasado. Aunado a esto, 12 millones de personas no tienen acceso al vital líquido.

Este no es un problema menor, pues el acceso al agua es un tema de seguridad nacional, toda vez que la falta del líquido condiciona las posibilidades de crecimiento y desarrollo del país, y su calidad es factor determinante para la salud y bienestar de la población.

Tan solo en la Ciudad de México, son decenas las colonias que no cuentan de manera regular con agua, por la escasez y el bajo nivel de las presas del Sistema Cutzamala, que abastece de agua a la capital del país y Estado de México.

Algunas colonias capitalinas y varios municipios de la zona conurbada, desde hace meses ven mermada su dotación de agua. En muchos casos, si bien les va, el suministro es de dos veces por semana, a cuenta gotas y por un breve lapso, por lo que deben proveerse con cubetas si es que no tienen tinacos o cisternas, apenas para lo más básico.

Y ante la escasez, muchos son los vecinos que se organizan para cooperar y comprar la dotación de agua a piperos particulares, pues las alcaldías y municipios no tienen la capacidad de surtir con sus vehículos cisternas a toda la población.

Recientemente, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) publicó el estudio “Aguas en México, ¿escasez o mala gestión?”, donde analiza las causas de esta problemática.

Y es que de acuerdo a los registros de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en los primeros meses de cada año, las presas hídricas deberían tener un nivel mayor al 70% para poder garantizar el abasto de agua en la temporada en que no llueve, que son 8 meses, pero ahora las presas del Sistema Cutzamala se encontraban al 48.5% de su capacidad de almacenamiento, su mínimo histórico…

NÚMEROS PREOCUPANTES

No es ningún secreto que por el aumento de la temperatura –debido entre otros factores, al cambio climático–, los niveles de las presas van a la baja, y el riesgo de sequía en gran parte del país se agudiza.

Todavía se recuerda la escasez de agua que hubo en 2022 en Monterrey, Nuevo León, y un año antes ya se habían reportado las más graves sequías de las últimas cuatro décadas.

El estudio citado –del Imco, con datos de la Conagua–, detalla que la tendencia de la última década muestra que las sequías han aumentado en duración y se han hecho más intensas a través del tiempo.

“En particular, en 2011 se registraron las peores sequías desde 1941 y casi todo el territorio nacional padeció en algún grado este fenómeno, siendo las zonas norte y centro las más afectadas. Un segundo año con sequías importantes fue 2021, con 71% de sequías severas, que representaron un riesgo de pérdidas en cultivos; 26% fueron sequías extremas,13 caracterizadas por pérdidas mayores en cultivos, y riesgo de incendios forestales. Por último, 3% fueron sequías excepcionales, con las que hay riesgos con mayores impactos como pérdidas de cultivos, riesgo mayor de incendios, escasez total de agua en embalses, arroyos y pozos, y alta probabilidad de una situación de emergencia debido a la ausencia de agua”.

El Imco precisó que la región con mayor impacto es Lerma Santiago Pacifico, con casi 30% de las sequías, seguida de Río Bravo con 14.3%. Asimismo, las regiones que integran la frontera norte suman casi 40% de las sequías en México.

“La importancia de las sequías crece debido al aumento de la temperatura anual en el país y en el mundo a causa del cambio climático. En promedio, la temperatura anual de México ha pasado de 20.8 °C en 2000 a 22.1 °C en 2021, es decir, un incremento de 1.3°C”, anotó el estudio.

El Imco detalló que las sequías en nuestro país han propiciado que las principales presas de México comiencen a reducir su nivel de almacenamiento, exhibiendo una tendencia a la baja acentuada desde 2017. De esta manera, durante 2021, las principales presas del país presentaron niveles por debajo del 66% de su capacidad y la región norte presentó los niveles más bajos de volumen almacenado, con 40%.

Y de acuerdo a la Conagua, hasta el 28 de febrero de 2023, el 50.16% de México contaba con condiciones de sequía de moderada a extrema, siendo la región más afectada el noroeste, que abarca a Nuevo León y Tamaulipas, con el 91.4% de su superficie con sequía de moderada a extrema.

Los datos de la misma institución gubernamental no son halagadores, pues las otras regiones impactadas por la sequía son la parte centro occidente –Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato, Colima y Michoacán– con el 81.9% de su superficie en esta condición; la norte –Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí– con el 64.5%, y la centro-sur –Querétaro, Hidalgo, Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Tlaxcala y Puebla–, con 54.5%.

Esta última zona es donde se ubica el Valle de México, una zona donde ya se prendieron los focos rojos por sus condiciones de vulnerabilidad: sobrepoblación, escasez de lluvias, presas hídricas por debajo de su nivel y la sobreexplotación del líquido.

Además, precisó el estudio, el 70% del abastecimiento de agua del Valle de México proviene de acuíferos y, sin embargo, 115 de estos pozos profundos están en un estado crítico de sobreexplotación, además de que no existe una política pública para su protección.

Lo dicho: la escasez de agua es un tema grave y de seguridad nacional…

David Casco Sosa estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la generación 1988-1991.

En la misma escuela fungió como profesor en las materias de Sociedad y Comunicación y Propaganda y Opinión Pública.

Reportero desde 1990, ha pasado por las redacciones de revistas y periódicos como Quehacer Político, México HOY, Tabasco HOY, Campeche HOY, Milenio, Novedades, El Gráfico, Impacto, IQ Magazine, Diario BASTA, etcétera, donde se ha desempeñado como reportero, jefe de redacción, editor, subdirector y director. Actualmente es director editorial del semanario digital Ángel Metropolitano, desde su fundación.

En 2008, ganó el Premio Nacional de Periodismo, en el género de Entrevista, y en 2019 en el género de Nota más oportuna, ambos entregados por el Club de Periodistas de México.

Ha sido consultor de proyectos editoriales para la formación de varios diarios en provincia, pero siempre ha regresado a la Ciudad de México, donde incursionó también en la edición y cuidado editorial de libros sobre el tema de la delincuencia organizada.

También ha impartido conferencias sobre el tema de periodismo en diversas universidades, y colabora como dictaminador literario para dos editoriales.

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