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La escalada del mercado automotriz chino que preocupa a Occidente

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Los ejecutivos de Volkswagen (VW) nunca pensaron que la delegación china, enviada por el entonces presidente Deng Xiaoping en 1978, fueran decididos a realizar una alianza comercial que permitió posicionar a la firma alemana –que también posee Porsche y Audi– como el líder en ventas en el país asiático.

Pero que, con el paso inexorable del tiempo, su liderazgo fuera desplazado por la compañía china de vehículos eléctricos Build Your Dreams (BYD) que es la que mayores ventas registra en su país y que ha dejado a VW en el noveno puesto; además, ostenta el 40 por ciento del mercado, dejando a Tesla de Elon Musk en la segunda posición con el diez por ciento.

Los fabricantes chinos, que además producen vehículos híbridos, también están acaparando rápidamente el mercado internacional; al respecto, los datos demuestran que, en 2022, China superó en exportación de automóviles a Alemania y este año se prevé que desplazará a Japón y, con ello, se convertirá en el mayor exportador de autos en el mundo.

Cabe resaltar que todo ello no ha ocurrido por azar, porque, en 2018, el gobierno asiático decidió brindar una serie de subsidios a la producción nacional de coches eléctricos; con ello, las empresas chinas, como BYD, pudieron dedicarse a su fabricación y lograron construir una cadena de suministro completa y especializada.

Asimismo, cuando Tesla entró en el mercado chino en 2020 se pensó que habría un cambio de líder, pero fue lo contrario, porque las compañías chinas elevaron los estándares de calidad y de software; por ello, diversos especialistas opinan que occidente subestimó a los asiáticos que, además, en 2021 dispararon sus ventas en un 170 por ciento.

BYD DE BATERÍAS A VEHÍCULOS

Algo que los especialistas también han resaltado es que no solo occidente subestimó al sector de producción vehicular chino, sino también a sus consumidores; al respecto, las preferencias de los usuarios ante el mercado que gozan se perfeccionaron y buscaron como eje principal lo último en software y conectividad digital.

Estas preferencias llevaron a BYD a una especialización y creación de fidelidad única; sin embargo, la empresa china nació como fabricante de baterías recargables para smartphones, computadoras portátiles y otros aparatos electrónicos que competían con las importaciones japonesas de mayor costo.

Debido a su calidad y gran volumen de ventas, lograron cotizar en bolsa a partir de 2002; al tiempo, compraron Qinchuan Automobile Company, un fabricante estatal de automóviles que había caído en desgracia y aprovecharon las subvenciones y desgravaciones fiscales que el gobierno introdujo, como parte de su política de priorizar la producción de energías renovables.

Basados en estas legislaciones, se desarrollaron y construyeron –sin saberlo– las baterías que impulsarían los coches que los convertirían en líderes mundiales; por ello, el visionario empresario multimillonario estadounidense Warren Buffet compró una participación del 10 por ciento en BYD Auto en 2008 y declaró a la BBC que “algún día la empresa sería el mayor actor del mercado mundial del automóvil que inevitablemente se volvería eléctrico”.

Al respecto, un informe de la compañía suiza de servicios financieros UBS, indicó que el modelo BYD Seal tiene una ventaja del 15 por ciento sobre el sedán básico Model 3 de Tesla, fabricado en China; diferencia comercial que, para los analistas, está basada en que la construcción de la batería que es uno de los componentes más caros de los vehículos eléctricos; algo a lo que se dedica la empresa china, mientras que Musk recurre a un tercero.

Como ejemplo, el vehículo eléctrico básico de BYD, Seagull, cuesta 11 mil dólares; mientras que el sedán Model 3 de Tesla fue lanzado al mercado chino con el precio introductorio de alrededor de 36 mil dólares.

EL CASO DE MÉXICO

Según la empresa Linked Global Solutions (LGS), especializada en negocios entre China y países en Latinoamérica, México es el segundo mercado receptor de autos chinos a nivel mundial, seguido por Rusia en el segundo lugar; cabe resaltar, que la empresa registra que –en un año– nuestro país ha comprado 260 mil coches.

Asimismo, la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA) resaltó que –en septiembre– las marcas chinas alcanzaron el seis por ciento de participación en el mercado; número que, sumado al global de los primeros nueve meses de 2023, resulta en un 19.4 por ciento de penetración comercial.

Al respecto, en octubre pasado, las autoridades portuarias en Michoacán reportaron que no contaban con suficiente material de carga logística para vaciar los contenedores llenos de coches chinos; al punto, que se produjo un atasco que fue resuelto paulatinamente; no obstante, nuestro país es atractivo para los asiáticos, pero no es el único objetivo que tienen.

La empresa líder BYD firmó –también en octubre– un acuerdo con la compañía internacional de alquiler de vehículos SIXT para atender el mercado europeo; asimismo, el acuerdo se extenderá hasta 2028 y las previsiones contemplan la añadidura de 100 mil vehículos eléctricos de BYD adicionales a la flota de SIXT en los próximos seis años.

Además, la firma asiática ha debutado modelos en Brasil, Costa Rica, Colombia; también, anunció su red de concesionarios en Alemania, lanzó tres modelos en Japón y fue incluida en la lista Fortune Global 500 de 2022.

“Nos preocupa cómo la República Popular China se está preparando para inundar los Estados Unidos y los mercados globales con automóviles, particularmente vehículos eléctricos, apuntalados por subsidios masivos y políticas de localización de larga data y otras políticas discriminatorias”, se lee en la carta que, cinco legisladores del Congreso de Estados Unidos, dirigieron a la Representante Comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, el pasado martes 7 de noviembre.

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