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La Casa Blanca urge a restringir las armas de fuego tras el tiroteo en Texas

La Casa Blanca volvió a urgir al Congreso a aprobar leyes que restrinjan el uso de armas de fuego con el fin de evitar tiroteos como el ocurrido este fin de semana en la localidad de Cleveland (Texas), en el que murieron cinco ciudadanos hondureños, incluido un niño de nueve años.

“Aún no es tarde para salvar vidas y prevenir que ocurra un nuevo tiroteo”, dijo en una rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.

Según la portavoz, el presidente de EE.UU., Joe Biden, cree que el Congreso debe actuar “sin retraso” para evitar que se vuelvan a producir tragedias como la de este fin de semana.

“El Congreso debe actuar. Lo que hace estas tragedias aún más desgarradoras es que está totalmente en nuestro poder evitarlas, porque de nosotros depende sacar esas armas de nuestras calles”, dijo la portavoz.

Biden ha pedido repetidamente a los republicanos, que controlan la Cámara Baja de EE.UU., que se prohíban las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad, que permiten a quien porta un arma matar a un gran número de personas sin tener que detenerse a recargar balas.

Estados Unidos aprobó en 1994 un veto federal a las armas de asalto en el país, pero en 2004 expiró sin que el Congreso lo renovara.

El autor del tiroteo, que se ha dado a la fuga, cometió la matanza con un rifle AR-15, usado en muchos de los tiroteos de los últimos años en Estados Unidos.

El sospechoso ha sido identificado como Francisco Oropesa, de 38 años, nacional de México y que había sido deportado cuatro veces de EE.UU. antes de volver a entrar irregularmente en el país la última vez, según dijo a EFE una fuente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés).

El viernes por la noche, Oropesa estaba disparando en el jardín de su casa con un fusil AR-15 cuando uno de sus vecinos se le acercó y le pidió que dejara de hacer ruido porque era muy tarde y la familia, incluidos unos niños, no podía conciliar el sueño.

Oropesa respondió irrumpiendo en la vivienda de sus vecinos para dispararles en el cuello y la cabeza, como si se tratara de una “ejecución”, según ha descrito la oficina del Sheriff de San Jacinto, en Texas.

Dentro de la casa había diez personas y cinco perdieron la vida. Los fallecidos son Daniel Enrique Lazo, de 9 años; Sonia Argentina Guzmán, de 25 años; Diana Velásquez Alvarado, de 21; Obdulia Molina Rivera, de 31, y José Jonathan Cáceres, de 18 años.

Wilson García, superviviente de la masacre que perdió a su hijo y a su esposa, declaró este lunes ante la prensa que la escena “fue horrible” y que ahora se siente como estar muerto en vida.

Según relató, dos de las víctimas murieron protegiendo de las balas a sus dos otros hijos, de un año y medio y de un mes, respectivamente. García tuvo que escapar por la ventana y el agresor fue tras él, pero no lo encontró dado que se escondió entre unos pinos. EFE

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