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La calidad de la democracia se mide también por la judicatura y el periodismo

EFE
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De verdad lo hemos dicho –y sin generalizar–, que es incorrecto, el sistema judicial tiene muy malos elementos, no solo jueces, sino también secretarios y demás personal.

Es increíble que a exservidores públicos como Lozoya se le perdone el tema de su casa, mansión que es una coma en una Biblia llena de corrupción.

Y no es simplemente la casa el símbolo que ella representa. En otros casos no es la extradición de algún requerido por la justicia y que es obstaculizada por algunos jueces de México (esto se va a acabar dando, pero mientras vendan esperanza, a trabajar al cliente).

No es simplemente amparar al imputado. Es el símbolo de una urgente necesidad de transformar el sistema judicial de nuestro país, lejos de la politiquería, erradicar y castigar la corrupción.

De igual manera, no es coartar la libertad de expresión. Al contrario, en este sexenio se han cansado algunos medios de denostar y manipular muchos temas con la sociedad civil, y no hay un ombudsman ni autoridad que sancione la mentira.

La libertad es informar, cualquiera que sea la noticia, pero el libertinaje informativo es muy nocivo para una sociedad.

Muchas dinámicas corporativas mueven algunos intereses mediáticos. Este sexenio se rompió mucho de eso con la mañanera del Presidente, que estableció una nueva manera de informar, de ahorrar dinero y dejar de gastar por parte del gobierno aquellas cantidades exorbitantes a algunos medios. Pero eso no se comenta.

Se han ido desarticulando aquellos escenarios mediáticos que solo viven del caos, y vienen mejores probabilidades y optimismo.

La importancia de razonar el voto consiste en no elegir a micro políticos y no ver en el Congreso una banda de burros o cirqueros de la peor calidad y vergüenza social.

Es seguir con los buenos ejemplos del mandatario Andrés Manuel López Obrador. El pasado nos da lecciones muy reales. Hoy, PRI y PAN; mañana, hambre y desigualdad.

Y al hablar de oposición, es decidir por lo anterior. Es continuar con los cambios, mejorar lo que faltó o se hizo mal. Ellos quisieran reventar el contrato social.

Es crecer la desigualdad, más de como la dejaron. Moralmente pocos pueden proponer algo, pero hoy el reto mayor no es Xóchitl, es la misma intención del voto, es el propio partido Morena en lo interno. El reto es la continuidad, lejos de los intereses personales.

¿Pueden creer a un exalcalde de pésima reputación queriendo reelegirse? ¿O a funcionarios de mala capacidad buscando hueso al costo que sea, incluso de la traición?

La infancia y la juventud merecen un mejor futuro. Y las cuentas que está entregando nuestro Presidente son muy buenas.

La derecha mexicana no tiene por ahora futuro, no es ni Argentina ni Holanda.

Los hermanos argentinos –en su desesperación– votaron por algo diferente, pero Argentina no es el estandarte de América Latina. Algún día, Carlos Menem, entonces mandatario de aquella nación, culpó a México por el “efecto tequila”, por su nefasta administración de ese momento.

Pero más lejos que esas expresiones añejas, le deseamos a Argentina, como país hermano, su pronta recuperación y que hagan cumplir mejores condiciones a la ciudadanía. Y ahí pueden ver el ejemplo de México, que recibió un país en trizas por la corrupción, pero que va levantando poco a poco, además de los indicadores macros.

Sin duda, Claudia Sheinbaum, Clara Brugada, Delfina Gómez y sus respectivos equipos, sabrán estar a la altura.

El reto es enorme, tanto en seguridad como en salud. Es vital una educación y cuidado de recursos naturales. Hace falta más investigación, que tengamos más doctorados en áreas estratégicas, como ambiente, agua, matemáticas, medicina biomolecular e Inteligencia Artificial. Tenemos excelentes universidades al alcance de todos, gracias al Estado.

El que piense ser político o ya lo sea, que se acostumbre al escrutinio público social en todo momento.

Xóchitl llegó en un momento donde creció y la encumbró el poder, en el momento esperado (por alguien) se puso como una gran jugada de ajedrez, y ella misma se tomó muy en serio la caracterización, pero alguien o varios sabían que no iba a llegar.

Desde el momento en que en el frente opositor se dieron varias encerronas, se dieron cuenta algunos que era como enjaular a perros con gato… y sin huesos.

El coctel se estaba cocinando y algunos medios vendieron ese gran festín como un elixir de esperanza y felicidad. Los titiriteros estaban orgullosos, pero nunca pensaron que la propia Xóchitl era suficientemente capaz de ir cayendo en picada y no solo no subir, sino también creérsela que sí podía.

Aquí la pregunta es: ¿será capaz para algunos sin importar la persona que se burla de los indígenas y tiene un léxico –¡vaya que sí!– de carretonero, ser elegida por el hartazgo de algunos inconformes?

No lo creemos. Pero la política es caprichosa e ilógica en ocasiones. Reza el dicho que, si antes no entendía, ahora menos. Un país sin memoria no vale mucho.

Moraleja: Mejor cuiden el registro, porque como van, algunos partidos políticos van a perderlo.

Por otro lado, Samuel García dice que el expresidente Vicente Fox le quitó la nota, pero más bien le dio reflectores –otra vez– su esposa Mariana, porque lo cierto es que es una señora, y no una dama de compañía.

Y así, sin querer, el foco es la esposa del precandidato a la Presidencia de MC, lo cual es benéfico para él. Recordemos que en política el golpeteo puede ser un halago. Parecen principiantes… <<

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