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Indígenas mayas tzeltal celebran resurrección de Cristo Huixtán, Chiapas

Cientos de indígenas maya tzeltales festejaron la resurrección de Jesucristo con ceremonias ancestrales, una misa católica y jaripeo en el ejido Chilil, municipio de Huixtán, del estado de Chiapas, sur de México, en honor al Dios venerado desde hace 495 años.

Desde muy temprano los fieles católicos bajaron de las montañas cargando las ofrendas, las cuales fueron depositadas en manos de las autoridades tradicionales quienes bendijeron y pidieron por el bienestar de las familias, visitantes y el mundo.

Al ritmo de tambor y la flauta de carrizo las autoridades tradicionales rezaron y danzaron alrededor de la bebida tradicional hecha de maíz fermentado por 15 días y el tradicional posh.

Mientras, la población local y los visitantes rodean el corral de madera donde los más valientes hacen fila para montar a los 22 toros que han escogido por su bravura, mientras en medio del corral se ve la representación de Judas.

Fernando Alvares Alvares, organizador del jaripeo, explicó a EFE que “aquí la costumbre es como castigarlo nosotros porque nosotros somos fieles al señor Jesucristo y ponerlos (a las personas) en medio de ese corral es para que los pasen a cornear los toros, y ya que se destruya, ahora sí corneado, se le prende fuego”.

Durante el juego del toro se arriman a los reparos jóvenes de 12 años que, de acuerdo a los usos y costumbres, tienen la edad para demostrar su valentía dentro de la comunas. Entre las vueltas el toro embiste al Judas y también a algún participante que se encuentra cerca.

El ritual termina con la quema del Judas hecho de trapo con vestimenta y sombrero de vaquero, relleno de hoja de pino, mientras que los toros terminan en el corral de sus dueños a salvo.

“Es una tradición que ojalá -digo- no se va acabar porque mientras seguimos aquí, estamos impulsando, vienen más jóvenes que ya hay unos niños que montan y nos da mucha alegría, también mucha gente que nos viene a visitar de fuera”, afirmó Maurilio Arias Moshan, jinete de la localidad Chilil.

Por su parte, Arnulfo Tom Martínez, quien forma parte del Comité Organizador, relató a EFE que esta es una de las ferias más grandes que se están celebrando en este ejido y como jóvenes buscan rescatar estas festividades.

“Es algo que traemos los jóvenes de seguir rescatando y a través de nuestros antecesores seguir conservando algunas costumbres y tradiciones”.

Abundó que son enseñanzas de sus ancestros “ya sea nuestros padres, abuelos, bisabuelos y todos, es lo que tratamos y seguiremos fungiendo hasta dónde nosotros también nos da nuestra capacidad”. EFE

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