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HRW: Nigeria expulsa de campamentos a 200.000 desplazados por el yihadismo

La decisión del gobierno del estado de Borno, en el noreste de Nigeria, de cerrar sus campamentos para personas desplazadas por el conflicto del grupo yihadista Boko Haram ha causado a más de 200.000 personas “un sufrimiento y una indigencia más profundos”, denunció hoy Human Rights Watch (HRW).

En un informe de 59 páginas titulado “Aquellos que regresaron están sufriendo: Impacto de los cierres de campamentos en las personas desplazadas por el conflicto de Boko Haram en Nigeria”, HRW afirmó que esa medida ha interrumpido el apoyo alimentario a los desplazados internos, forzados a salir de esos campos.

“Al expulsar a las personas de los campamentos sin crear alternativas viables de apoyo, el gobierno está empeorando su sufrimiento y profundizando su vulnerabilidad”, lamentó la investigadora de HRW en Nigeria y autora del informe, Anietie Ewang.

Desde mayo de 2021 hasta agosto de 2022, las autoridades de Borno obligaron a más de 140.000 personas a evacuar ocho campamentos en la capital del estado, Maiduguri.

Este año también se cerrarán otros dos campamentos, Muna Badawi y 400 Housing Estate (Gubio), que albergan un total combinado de casi 74.000 personas.

Las autoridades sostienen que los cierres son necesarios como parte de su programa de desarrollo que busca sacar a las personas de la asistencia humanitaria.

Esa idea parece estar relacionada con un plan de transformación estratégica de diez años, que destaca el reasentamiento de familias desplazadas en comunidades seguras, asequibles y autosuficientes como indicador clave para el éxito, según la ONG pro derechos humanos.

Sin embargo, las autoridades nigerianas “deberían reconocer que el cierre apresurado de los campamentos está saboteando los esfuerzos para mejorar la vida de las personas desplazadas”, enfatizó Ewang.

Human Rights Watch basa sus alegaciones en entrevistas hechas entre abril y septiembre de 2022 a desplazados internos, funcionarios de administración de campamentos, representantes de agencias humanitarias internacionales y efectivos de la ONU que coordinan la asistencia en el estado de Borno.

Aunque la Autoridad de Gestión de Emergencias de Borno ha realizado una distribución de alimentos “ad hoc”, las entregas han sido “esporádicas e insuficientes” para satisfacer las necesidades, declaró la organización.

“Muchos niños han recurrido a la mendicidad en las calles para sobrevivir a pesar de los peligros de los accidentes de tráfico, los secuestros, la trata y la violencia sexual”, subrayó.

Asimismo, las personas afectadas por los cierres viven en peores alojamientos, pues algunas habitan en estructuras de paja improvisadas en las que no tienen acceso a instalaciones sanitarias y dependen de letrinas de pozo separadas de sus hogares.

El noreste de Nigeria es blanco de ataques de Boko Haram desde 2009, violencia que se agudizó a partir de 2016 con la aparición de su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP, en inglés).

Ambos grupos buscan imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.

Boko Haram y el ISWAP han matado a más de 35.000 personas y han causado unos 2,7 millones de desplazados internos, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos gubernamentales y de la ONU.

EFE

JBR

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