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Hong Sangsoo reflexiona sobre el cine y sobre sí mismo en “Walk Up”

El director surcoreano Hong Sangsoo se ha desnudado a su manera en la película “Walk Up”, una curiosa (y divertida) reflexión en blanco y negro sobre cómo ve el cine y la creación artística, con un protagonista que encarna tres personalidades diferentes.

“Nunca intento hacer cine que sea una autobiografia del autor ‘per se’, no ruedo ninguna escena en la que intente replicar lo que ha sucedido en mi vida, pero intento recoger cosas que he vivido o escuchado”, explicó este jueves en rueda de prensa en el festival español de cine de San Sebastián.

Aunque probablemente “todo procede de mí, está fragmentado el enfoque, son fragmentos dispersos de mi vida, desde que yo tenía veintitantos años”, añadió.

Once veces nominado en Cannes, diez en Berlín, donde consiguió tres Osos de plata, es la cuarta vez que se presenta en San Sebastián, esta vez compitiendo por segunda vez en la sección oficial; en 2016 se llevó la Concha de plata al mejor director por “Lo tuyo y tú”.

Fiel a su estilo, Hong rodó “Walk Up” con guiones sobrevenidos que entregaba a diario a los actores. Reconoce que en esos textos va parte de su vida, pero igual pedazos de hace treinta o cuarenta años, como cosas que le ocurrieron ayer.

“En esta película hay partes de una conversación que tuve con los actores en el mes de abril; algunos pensarán que soy un vago y que les estoy plagiando sus discursos sencillamente, pero me parecía un material muy apropiado”, justificó.

CINE Y ALCOHOL

Kim Minhee, que tiene un papel pequeño en la película, es una jovencísima actriz que también produce. “Comparado con otros directores, trabajar con Hong me hace sentir cosas nuevas, y es muy divertido”, señaló la productora, y reconoció que, como actriz, en las películas de Hong “sí necesita beber un poco de alcohol”.

Es esta otra seña de identidad del director. Sus personajes comparten constantemente conversaciones en torno a botellas de alcohol; en “Walk Up” es vino.

Kwon Hae-Hyo, el actor protagonista, también afirma beber alcohol de verdad en los rodajes, “pero para no emborracharme me concentro muchísimo más”, confesó. “Sé que otros actores no beben, pero yo sí”, dijo. Y aseguró que, para rodar con Hong, “la clave es no preparar nada”

Kwon interpreta a Byungsoo, un director de cine que va con su hija Jeongsu, una aspirante a diseñadora de interiores, a un edificio que es propiedad de una vieja amiga para que esta la enseñe y la ayude a establecerse.

Los tres conversan y beben en ese primer encuentro, del que Byungsoo se ausenta por una llamada de negocios. Cuando regresa, es el mismo lugar, pero en otro momento. El engranaje temporal se va complicando con diversos yos muy diferentes del protagonista.

Uno disfruta de la carne, fuma constantemente y esa vida insana, se supone, lo tiene enfermo; otro es vegetariano, ha dejado el tabaco por vapeadores y casi no bebe más que agua. El tercero ha visto a Dios en la azotea de su vivienda y ya no siente miedo.

“Creo que los tres son muy cercanos a mí”, aseguró el director, para quien los diálogos son importantes, pero más lo son las imágenes.

Y rodó en blanco y negro y con gran economía de medios porque le gusta y para suprimir “mucho gasto estructural innecesario”. 

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