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Homero; La Odisea del ser humano

La figura del poeta griego Homero es una de las más importantes de la historia de las letras humanas, a quien no solo se le atribuye la creación de “La Iliada”, “La Batracomiomaquia” y los “Himnos Homéricos”, sino también el maravilloso poema épico titulado “La Odisea”, que fue compuesto entre los siglos siete y ocho antes de Cristo.

Según los expertos, esta obra fue transmitida de generación en generación de forma oral hasta que el poeta la inmortalizara en el medio escrito y se convirtió en el clásico por excelencia de la poesía; no obstante, algunos consideran que la autoría se debe a un grupo de sabios quienes la confeccionaron en conjunto apelando a la memoria y por bloques.

También es considerada como una continuación indirecta del poema predecesor: “La Iliada”, que narra un episodio del décimo año –el último– de la Guerra de Troya, provocada por el rapto –o la infidelidad y la fuga– de Helena por parte de Paris, quien la lleva hacia su país.

Los principales actores son el semidios aqueo Aquiles y el troyano Héctor, quienes, junto a sus escuadras, que presentan a un sinnúmero de héroes, donde también figura el ingenioso Odiseo, deciden el destino de la misma, tras una serie de combates fantásticos con influencia y ayuda de los dioses del Olimpo.

Sin embargo, “La Odisea” inicia tras el triunfo de los griegos que destruyen Troya y logran liberar a Helena, quien regresa a Esparta junto a su esposo Menelao; pero al dividirse en diversas embarcaciones serían avisados de que tendrían muchas pérdidas humanas y penalidades en el camino.

LA ODISEA DE ODISEO

La palabra odisea casualmente nace del héroe griego Odiseo, latinizado Ulises, rey de Ítaca, que, gracias a la intermediación a su favor de la diosa Atenea, los dueños del Olimpo decretan que regresará a su destino tras una travesía de diez años, vagando por el amplio océano y siendo presa de diversos peligros.

En su tierra Ítaca, lo esperan su esposa Penélope que debido a la larga espera se encuentra asediada por una serie de pretendientes que devoran los bienes de la casa; pero su hijo Telémaco se embarca por los mares en busca de su padre.

La narración no es lineal, pues inicia a la mitad de la aventura y conforme avanzan se cuentan hechos populares como el Caballo de Troya que fue la estratagema con la que construyeron un equino gigante de madera que fuera obsequiado a la ciudad, ardid ideado por Odiseo, y de esta forma ingresaron los guerreros griegos para destruirla.

Tras alejarse de la ninfa Calipso, la primera parada a la que los lleva el viento es a la tierra de los lotófagos, donde crece un extraño loto que borra los recuerdos de la familia y el hogar a aquellos que lo consumen, haciendo que no quisieran irse; en esta aventura pierde muchos hombres, pero nada le haría presagiar que lo siguiente sería caer en la isla de los cíclopes, donde se enemistará con Poseidón al dejar ciego a su hijo, el gigante Polifemo, para poder escapar.

Después llegará a la isla de la hechicera Circe quien se enamora del héroe y convierte a sus compañeros en cerdos al darles una extraña bebida, pero el rey de Ítaca, es salvado por Hermes quien le da una planta especial contra el hechizo; tras ello, yace con ella, los libera y luego siguen hacia el inframundo en busca del adivino Tiresias que los guiará a su destino.

MUCHAS LECTURAS

El poema épico continúa con una serie de naufragios, peleas contra hechiceras, sirenas, monstruos marinos, el “Dios de los Mares” que aparentemente no lo dejará en paz y demás maravillas de la fantasía, pero la respuesta ante todos los problemas, además de la protección de la diosa Atenea, será su tenacidad e inteligencia para desarrollar planes ingeniosos con los que superará cada obstáculo.

“La Odisea” cuenta con adaptaciones literarias, cinematográficas, teatrales, de cómics y demás expresiones que emulan este clásico; al respecto, diversos filósofos consideran que toda narración, al igual que las historias que se contaban alrededor de la hoguera, sirven de educación, ya que la ficción es la única forma que tenemos para poder imaginar mundos nuevos.

Por ello, también la historia y la ciencia han jugado su papel, buscando que las aventuras narradas sean basadas en la realidad o tratando de encontrar su similitud, como en el caso del torbellino monstruoso que tragaba todo lo que pasaba por su superficie marina de nombre Caribdis, y que los historiadores indican que fue marcado en cartas navales en el siglo XIX, entre el extremo noreste de Sicilia en el Estrecho de Messina.

Asimismo, se nombra que el monstruo Escila, la bestia de las cavernas poseedora de 12 piernas y seis cuellos, cada uno con una cabeza feroz que devora hombres y exhibe tres filas de dientes, ha sido confundido erróneamente con el Kraken, de origen escandinavo, y que Aristóteles puede haberlo referido en su registro de una serpiente de dos cabezas en el lejano año 350 antes de Cristo.

Lecturas hay miles, como las filosóficas que analizan la flor de loto que borra la memoria, los brebajes de Circe, la bajada a los infiernos, pero la mayoría coinciden con el índole pedagógico que demuestran que la vida busca seguir adelante con esfuerzo e inteligencia; por ello, no en vano, el estudio de los científicos Edgar Dubourg y Nicolas Baumard del Instituto Jean Nicod determina que “la única forma de poder transformar el mundo en el que vivimos es poder imaginar los nuevos y las narraciones griegas siguen cumpliendo esa función”.

 

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