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Hacer disidencia

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“Toda crítica de lo existente implica una solución, si es que uno puede proponer una solución a su semejante, es decir, a una libertad”.

Frantz Fanon, en “Piel negra, máscaras blancas”

Agotados, desilusionados, sin vitalidad ni esperanza; estamos destrozados, pagando nuestra indolencia por no haber afrontado aquellas políticas que nos llevaron mal.

No defendimos a tiempo lo que tanto trabajo les costó a nuestros abuelos y ancestros. Confiamos en viejas recetas de demagogia. El ser opositor no es tarea fácil; en ocasiones es solo decir a todo que no, pero en realidad haber llegado hasta aquí no fue una tarea fácil.

Fueron décadas de despilfarro, abuso, desigualdad y estar sembrando un campo de cultivo social para lo ilícito.

López Obrador, al ser disidente y luchador social, lo entiende. Y conformó un equipo donde hoy todos y cada uno de los miembros deberán entregar cuentas claras. Todos son todos.

Generalizar que todos son incompetentes es incorrecto; decir que todo está mal –el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, la refinería Dos Bocas, la compra de Deer Park y demás– es erróneo.

El tiempo dirá qué estuvo incorrecto y qué funcionó. Quién fue corrupto y quién no.

Hacer escenarios prematuros es lo de hoy para distorsionar la realidad.

Es verdad que en algunos casos los círculos del poder escogen no al más capaz por sus logros, sino tal vez al menos capaz y más maleable, que también se les voltean con el tiempo.

Lo cierto es que hoy tenemos un déficit de salud terrible, un gasto tremendo que, si se divide el costo total en el número de pacientes insatisfechos, es altísimo el costo por derechohabiente y muy deficiente.

Es triste ver como en algunas áreas se le ha mentido al Presidente, y más grave aún, a los mexicanos.

Bien por la Secretaría de Economía al poner aranceles justos a China, bien por recaudar y hacer del impuesto algo más justo, bien por los muchos trabajadores del Estado que entregan su vida por el país.

¿Y los que no, qué va a pasar? Y aquí el manto sagrado del Presidente no podrá cubrirlos ni es su intención el solapar a nadie. El mandatario es un hombre de principios profundos.

Hoy, es triste ver a una candidata que no ofrece nada desde la oposición, que nace señalada por sus magros logros y malos resultados al frente de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (en el sexenio foxista) y en la demarcación Miguel Hidalgo y en sus observaciones como tal.

Su mayor logro es… No sé, y aquí no diré lo de la hermana, que ella dice que es inocente. ¿Será… o si llegará la sacaría de prisión? Dudo mucho los dos escenarios.

Sin meter temas personales, son temas de hechos. En esta columna decimos la verdad y lo que es. Hace falta una administración de redes sociales para que se diga siempre la verdad. Un ombudsman que sancione la mentira de muchos medios y de algunos que participan en ello.

También hace falta un periodismo independiente sin esperar dádivas del gobierno por enormes publicidades o contratos a modo.

México es un país de gente inteligente que quiere vivir mejor y más seguro, y se castigue al corrupto y al delincuente.

Donde sí hay un futuro prometedor ahora es con la economía, que va subiendo con un comercio internacional en aumento, con incrementos en el poder adquisitivo.

Cierto es que hay mucho por hacer y corregir. Que se deje atrás la mentira como un producto rentable de la política.

Es increíble el poco interés que se le pone a las propuestas de salud –prevención y atención–, al agua, que es vital para la vida. Pero que no sea Conagua otro barril sin fondo como lo han hecho las administraciones anteriores, recordando las de los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón.

¿Habrán salido bien Cristóbal Jaime Jáquez, con Fox, de quien fue compañero en Coca-Cola? ¿O José Luis Luege Tamargo, con Calderón?

¿Sabe cuál es el presupuesto de Conagua al año, y cómo se ocupa en inversión y prevención? Son más de 60 mil millones. ¿Cómo se utiliza? ¿Es mucho, es suficiente? Es increíble que nadie en campaña haya profundizado en este tema. ¿Qué candidato de la CDMX habla de eso o del drenaje, o de poner un alto a las construcciones masivas? ¿Por qué no incentivar, como en alguna ocasión, oportunidades en otros estados?

El pasado se aproxima de manera rápida si no se hacen los cambios, si no hacemos la ciudadanía un voto razonado.

Como anecdotario, ¿cuánto costó la remodelación del aeropuerto de la CDMX con la administración del presidente Fox y su empleado Pedro Cerisola? Fue de 10 mil millones de pesos, para hacer una obra mal hecha, específicamente la Terminal 2.

Recordemos también a Enrique Martínez y Martínez, titular de la Sagarpa de 2012 a 2015, quien dispuso de un presupuesto millonario de 75 mil 400 millones de pesos (solo en 2013), y dejó un cochinero a su salida, causando un quebranto en el campo mexicano, sin ser castigado.

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