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Gobierno chileno designa delegado especial para abordar crisis en bahía contaminada

El Gobierno de Chile designó a un delegado especial para abordar “de manera más eficiente” la crisis medioambiental que afecta desde hace años a la bahía Quintero-Puchuncaví, un cinturón industrial donde son recurrentes las intoxicaciones masivas por emisiones tóxicas.

“Asumo la responsabilidad encomendada por el presidente Boric con el objeto de optimizar tanto los recursos financieros como humanos para un eficiente trabajo intersectorial y proceso de fiscalización”, dijo en un comunicado Alejandro Villa, geógrafo y experto en gestión medioambiental.

La bahía de Quintero-Puchuncaví, conocida como el “Chernóbil chileno” y ubicada a 120 kilómetros al noroeste de Santiago, alberga una veintena de termoeléctricas, petroleras y plantas químicas que emiten a la atmósfera gases contaminantes y provocan recurrentes episodios de intoxicación desde hace décadas.

Los ambientalistas denuncian que se han detectado metales pesados como plomo y arsénico en el mar, donde ya lo único que abunda es la jibia tras la alta mortandad de otras especies, y que las concentraciones de hidrocarburos no metánicos, como propano y etano, superan en ocasiones hasta cuatro veces la norma ambiental.

El cordón industrial es una de las cinco “zonas de sacrificio” que existen en Chile, áreas que se habilitaron en la década de 1960 para impulsar el desarrollo económico del país en detrimento permanente del medioambiente y la salud de las personas.

“Mejorar la calidad ambiental del cordón industrial no ocurrirá de la noche a la mañana, pero en esta designación vemos una oportunidad para articular esfuerzos transversales que se requieren para enfrentar esta crisis socioambiental”, señaló el subsecretario de Medio Ambiente, Maximiliano Proaño.

Una de las primeras tareas del nuevo delegado será, apuntó Proaño, “controlar el periodo crítico de invierno con mala ventilación e incremento de atenciones médicas”

“El objetivo es lograr que el próximo invierno estemos mejor preparados en el cordón industrial para enfrentarlo”, agregó el funcionario.

El último episodio de contaminación masiva tuvo lugar a finales de mayo, cuando casi un centenar de personas se intoxicaron y el Gobierno se vio forzado a declarar la alerta sanitaria en la bahía, que alberga las poblaciones de Quintero, Ventanas, Puchuncaví y Concón, entre otras.

La intoxicación tuvo lugar apenas días antes de que la estatal Codelco, la mayor cuprífera del mundo, clausuró de manera definitiva una de sus fundiciones de cobre en Ventanas, un cierre que fue aprobado en marzo por el Parlamento chileno y fue una de las grandes promesas del presidente Gabriel Boric. EFE

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