Gestión estratégica de la seguridad: la inteligencia y la tecnología vs el estado de fuerza (quinta y última parte)

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Cualquier profesional de la seguridad (safety o security), sabe que la inteligencia contempla el uso de información y su procesamiento a través de herramientas de análisis, evaluación y prospección, y que todo esto es crucial en la buena toma de decisiones y la gestión operativa.

Hoy en día cualquier persona con acceso a internet, puede obtener información y datos geomáticos, que son obtenidos a través de imágenes satelitales y sistemas de captura de información georeferencial (en casi cualquier parte del mundo); la tecnología geoespacial se ha integrado con aplicaciones móviles y modelos de inteligencia artificial.

Todos los usuarios de un dispositivo móvil, hemos utilizado aplicaciones para planear un recorrido o calcular el tiempo necesario para transitar una ruta, hemos comentado en redes, la visita a lugares o restaurantes, así como también hemos comprado productos “en línea”; todo esto invariablemente ha generado que en las mismas aplicaciones utilizadas, recibamos “recomendaciones” para realizar recorridos, comprar productos, hacer viajes o conocer lugares; estas recomendaciones son resultado de la “evaluación” de nuestro comportamiento y consumo. Entonces, si en el terreno del consumo es tan evidente el resultado del uso de las tecnologías evaluando y prospectando el comportamiento, ¿por qué no se ha avanzado en la explotación de estas fortalezas en las actividades de seguridad?

La tecnología geoespacial y el uso de metodologías y herramientas de análisis, evaluación, alertamiento, coordinación e interconexión interinstitucional, son parte de las plataformas de inteligencia geoespacial (IG) que, en la última década, han fortalecido el desempeño y gestión operativa de las actividades relacionadas con la agricultura y la alimentación, el medio ambiente y ecología, la gestión de energía y protección de recursos naturales, el desarrollo económico y la planeación social, entre otras; no obstante que la IG ha generado una vasta experiencia y ha contribuido a la solución de problemas sustanciales y estratégicos, es evidente que su uso en el ámbito de la seguridad pública, se ha menospreciado e incluso ignorado, al margen de las buenas prácticas, experiencias y resultados generados por su uso, en el monitoreo y vigilancia de instalaciones estratégicas. 

Tener la posibilidad de conocer el entorno, la densidad poblacional, la infraestructura disponible, el comportamiento de las personas en tránsito, la estacionalidad de incidentes delictivos y la identificación de amenazas, necesariamente incrementa la efectividad de las acciones de protección y seguridad. En este sentido, el uso de la IG permite aprovechar con mayor eficiencia los recursos y capacidades existentes en las instituciones, teniendo una mayor capacidad de respuesta, prevención delictiva y precisión operativa; todo esto sin incrementar el estado de fuerza, solo administrando con mayor inteligencia los recursos disponibles. 

Instituciones de seguridad pública que utilizan IG, tienen la capacidad de ser más eficientes en el monitoreo y vigilancia, más eficaces en la atención de incidentes y más efectivos en la gestión de sus protocolos de actuación. Estaremos de acuerdo que una falta administrativa es potencialmente un precursor de delito o incidente grave, y que atender estos con estrategias georeferenciales, minimiza los riesgos potenciales.

Asimismo, sabemos que institucionalmente hay una base de datos con el registro de los incidentes delictivos (denuncias) y también sabemos que hay información que caracteriza a las organizaciones delictivas en los diferentes territorios; por consiguiente, ¿tenemos los insumos necesarios para prevenir la comisión de delitos y para disminuir la inseguridad con el mismo estado de fuerza? La respuesta desafortunadamente en el ámbito público, depende de la “política” y “personalidad” del gobierno en turno, pero en el contexto privado, estamos seguros que es la ruta adecuada para fortalecer los resultados y la efectividad de nuestras acciones.

@EstrategaFiscal

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