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Ganador de las elecciones en Pakistán es anulado por la coalición contraria

EFE/EPA/ARSHAD ARBAB
EFE/EPA/ARSHAD ARBAB

Los resultados de las elecciones en Pakistán suscitaron una ola de protestas porque el partido Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI) del exprimer ministro Imran Khan obtuvo 90 escaños parlamentarios; sin embargo, alegaron que en realidad habían obtenido 150 –lo que alcanzaría para ser la mayoría absoluta– y que el Gobierno había cometido fraude sistemático en el recuento y en el registro de los votos.

Cabe resaltar que, durante la campaña, el PTI desafió una represión de varios meses donde el Estado obstaculizó su desempeño y obligó a diversos postulantes a hacerlo de forma independiente –aunque aliados por el mismo partido–; el caso más complejo fue el del líder Khan, a quien se le impusieron diversas sentencias de prisión prolongadas días antes de los comicios y se le prohibió participar.

Por ello, tras el anuncio de los resultados, el PTI organizó una protesta frente a las oficinas de la Comisión Electoral en los distritos electorales de todo el país, donde fueron con pancartas y megáfonos que enunciaban: “¡Fraude!”.

Inmediatamente las fuerzas del orden se lanzaron contra los manifestantes; los casos más complicados se suscitaron en Lahore donde cientos de policías antidisturbios disolvieron las multitudes y arrestaron a los grupos que protestaban de forma pacífica; por su parte, en la ciudad de Rawilpindi, al sur de la capital Islamabad, se produjeron enfrentamientos que fueron resueltos con lanzamientos de gases lacrimógenos.

Salman Akram Raja, uno de los líderes del PTI que supuestamente perdió ante un candidato presuntamente vinculado a los militares y que ha llevado su caso a los tribunales, declaró: “La manipulación fue descarada y evidente. Decidieron reescribir los resultados. El cierre de internet estaba planeado para asaltar toda la elección y manipular las elecciones en todo el país”.

LA EXASPERANTE ESPERA

Los resultados de las elecciones se retrasaron de forma alarmante, pues fueron tres días sin tener noticias de la totalidad de los votos ni de los espacios en disputa, incluso se suspendieron las resoluciones en diez asambleas nacionales; por ello, Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea mostraron su preocupación ante las irregularidades y la interferencia oficialista en el proceso electoral.

Para diversos expertos, las estrategias del Gobierno por impedir la participación del líder del PTI, Imran Khan, fueron algo que les jugó en contra porque el encarcelado –que recibió tres sentencias de cárcel separadas de más de 10 años la semana anterior– concentró la simpatía del pueblo pakistaní.

Asimismo, opinaron que con ello Khan encarnó la respuesta a la ira contra el ejército de Pakistán y la lucha contra un gobierno represivo que buscaba interferir en el resultado de las elecciones aún antes de haberse realizado; por ello, su triunfo frustrado desató el hartazgo.

Además, las medidas policiacas que prohibieron el desarrollo de campañas físicas a su partido Pakistan Tehreek-e-Insaf solo permitieron que la creatividad fuera utilizada de forma efectiva en los canales de Facebook, TikTok, YouTube e Instagram, donde informaron claramente respecto a quién era su candidato del PTI y dónde encontrar su colegio electoral.

Cabe resaltar que el punto álgido fue la suspensión de la telefonía móvil y el Internet para que los votos sean pocos y administrables; pero, por primera vez después de mucho tiempo, casi 60 millones de pakistanís acudieron a votar y dieron un resultado inesperado.

LA COALICIÓN TOMA EL PODER

Un dato importante a destacar es que, desde la fundación de Pakistán, en 1947, ningún primer ministro ha logrado completar el mandato de cinco años establecido por sus leyes; al respecto, en esta ocasión la coalición de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) y el Partido Popular de Pakistán (PPP) ha acordado tomar el poder sin importar la victoria del PTI.

Asif Ali Zardari, copresidente del PPP, sostuvo en la conferencia de prensa donde anunciaron la toma conjunta de poder: “Viendo todo, hemos pensado y decidido sentarnos juntos. Hemos disputado elecciones unos contra otros, pero, a pesar de ello, no es necesario para siempre. La oposición ocurre en las elecciones. Fue una oposición electoralista, no una oposición ideológica. El PTI debería, al igual que todas las demás fuerzas políticas, venir a hablar con nosotros. Nuestra agenda económica y de defensa debería ser común”.

Al respecto, Hameed Hakimi, miembro asociado de Chatham House y miembro principal del Atlantic Council, opinó en el diario inglés The Guardian: “A pesar del inesperado éxito de los leales a Khan en las elecciones, se enfrentan a una batalla cuesta arriba. En teoría, los candidatos independientes pueden unirse para formar un gobierno mayoritario o de coalición, pero no existe tal precedente en Pakistán, donde los partidos políticos dominan la asamblea nacional”.

“Independientemente de quién encabece el próximo gobierno, Pakistán enfrenta numerosas crisis. Su frágil economía está al borde del colapso. Se presionará al nuevo gobierno para que prepare planes para entrar en un nuevo programa del Fondo Monetario Internacional, después de que Pakistán recibiera un rescate de ter mil millones de dólares el año pasado que evitó un impago de la deuda soberana”, agregó Hakimi.

“Además, la inflación se espera que se mantenga por encima del 20 por ciento en 2024. Unos 95 millones de paquistaníes viven en la pobreza. La rupia paquistaní ha sido clasificada como la moneda de peor desempeño en Asia después de perder el 20 por ciento de su valor frente al dólar estadounidense solo en 2023”, puntualizó.

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