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Filogonio Naxin sufre agresiones y secuestro en CDMX

Por Sandra Correa

Abusaron de mí al extremo, me rompieron la camisa, el chaleco, me bajaron los pantalones, me insultaron diciendo: ‘eso te pasa por pendejo, pinche indio, tú que vas a saber de derechos’, esto no es de servidores públicos, esto es delincuencia”, declara Filogonio Naxin en entrevista con el semanario Ángel Metropolitano.

El pintor oaxaqueño, de origen mazatleca, sufrió esta agresión el pasado 12 de marzo, tras haber chocado su auto contra un semáforo en la alcaldía Coyoacán, fue rodeado por policías, que le dijeron ‘de a cómo nos arreglamos’, al negarse, le propinaron senda golpiza, para después subirlo a una patrulla y privarlo de su libertad por más de una hora.

Fue remitido al Ministerio Público y liberado al siguiente día, con su auto en el corralón, además de dos multas que ascendían casi a 60 mil pesos.

“Viví un infierno, lo que mermó mi salud física, emocional y económica. Es abuso de poder. Por eso alcé la voz, me golpearon sin razón, podrían haberse llevado mi auto y hubiera pagado la multa, sólo rocé el semáforo, sin causar daño… eso habla de que están capacitados para delinquir”, señala decepcionado de nuestras autoridades.

Su viacrucis aparentemente terminó al ser redimido de las multas impuestas, esto, derivado de la presión que ejerció la comunidad artística, que escribió una carta dirigida a Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana y a Giovani Gutiérrez Aguilar, alcalde de Coyoacán, denunciando abuso policial, discriminación y racismo ejercidos contra Filigonio Velasco Casimiro.

Más de 290 intelectuales, artistas, escritores, gestores, estudiantes y civiles firmaron la misiva, incluida Elena Poniatowska, Antonio Gritón, Daniel Giménez Cacho, entre otros.

“Gracias a ellos se logró, no porque respetarán mis derechos, si no, por una exigencia pública con la ciudadanía que me respalda y aprecia el trabajo que he realizado en la ciudad”.

SU DELITO: RECHAZAR EXTORSIÓN

Con tristeza, el artista plástico nacido en Mazatlán Villa de Flores, región de la Cañada, Oaxaca, señala que la pesadilla que vivió fue un abuso de autoridad.

– ¿Cuál fue su delito maestro?

– No ceder a la extorsión, porque tengo una ética que no me lo permite, quiero construir un futuro mejor, no sólo para México, sino para toda la humanidad”.

– ¿Ya están investigando a los policías que lo agredieron?

– Se están encargando la Secretaría de Seguridad Pública y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Sé quiénes son y pido que sus nombres salgan a la luz, para que mi caso no quede impune y que la justicia sea conforme marca la ley.

– ¿Ha tenido algún acercamiento con la jefa de Gobierno?

– Ninguno. Respuestas sí, me liberaron el coche y las multas. Dudo que ella haya decidido hacerme justicia, más bien fue por el ruido que se hizo.

– ¿Considera que en México la comunidad indígena es ignorada?

– Tendríamos que preguntarle a los migrantes que viven en la ciudad, para saber si tenemos derechos. La policía no está capacitada, a pesar de que muchos de ellos son indígenas. Falta sensibilidad. Estamos lejos de acabar con la discriminación y el racismo.

– ¿Qué peticiones haría a las autoridades después de la agresión que sufrió?

– Protección a los pueblos indígenas, respeto a sus derechos. En mi caso porque me vieron que soy moreno abusaron de mí, creyendo que no tengo voz ni voto.

– ¿Cómo artista cuál sería su aporte para frenar la discriminación?

– Quiero armar un certamen con un enfoque de injusticia, violencia y abuso de poder por parte del sector policiaco y el Estado para luchar a favor de mujeres, hombres, niños, indígenas.

“ME MANDARON A LA CAMA”

– Ahora le ocupa su salud, fue dañado brutalmente…

– La primera semana me dejaron en cama, con dolor en todo mi cuerpo, moretones, golpes, raspones, rasguños… no hay justificación de cómo me agredieron, eso movió toda mi salud a pesar de que tengo años padeciendo dolores en la columna, articulaciones, debido a que desde niño me dedico a pintar.

“Ahora vienen los gastos, me mandaron estudios y medicamentos muy caros. Me duelen las vértebras, justo cuando me golpearon iba a empezar una terapia de rehabilitación, porque mi columna se está curveando”, apunta el artista plástico.

– ¿México paga su arte con agresiones?

– Es triste, pero así nos pagan después de enriquecer nuestra cultura como mexicanos y más por venir de una población indígena. Debe quedar una evidencia de que muchos sufren esta discriminación. La sociedad debe civilizarse, pero muchos no denuncian por temor.

“Después de la golpiza me subieron a una ambulancia porque estaba muy mal, viví terror con esa gente, tuve miedo, no quería decir nada”.

– ¿Pedirá ayuda a las autoridades por lo ocurrido?

– Sí, porque tengo muchos gastos. Yo vivo del arte y muchos artistas somos independientes, la mayoría no tenemos seguro. Se tiene que pedir que nos atiendan. Esto no debería pasar, que la cultura siga estando así con nosotros que damos riqueza a este país.

– ¿Considera que en México no se valora a los artistas?

– Así es. Me doy cuenta por lo que viví, me agredieron y yo tengo que pagar mis gastos médicos. Somos seres vivos, debemos exigir nuestros derechos, porque no vivimos del aire y si no tenemos cómo sufragar un hospital privado, nos morimos y para el gobierno, nuestra vida no vale nada.

“Pedimos una ley que nos beneficie en el sector salud. Para nosotros, enfermarnos es un lujo muy costoso, si no tienes la posibilidad de curarte, es muy triste, pero te mueres”, finaliza.

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