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Fiesta del Libro y la Rosa debate sobre las escrituras desde el exilio

La novelista nicaragüense Ligia Urroz reconoció este viernes en México que escribir desde el exilio es hacerlo con otra mirada, lo cual experimentó en la creación de su libro de ficción sobre el dictador Anastasio Somoza.

“Desde el exilio se mira con otros lentes; para mí hay que dejar macerar las idea para, con madurez, no escribir visceral sino desde un lado reflexivo”, señaló la autora en una mesa para hablar de escrituras desde el exilio en la Fiesta del Libro y la Rosa de la Ciudad de México.

Urroz, el cubano Carlos Manuel Álvarez, reciente ganador del premio de crónica de Anagrama, y el periodista venezolano Boris Muñoz contaron sus experiencias como escritores provenientes de países con gobiernos consideraron como “totalitarios” y defendieron el uso de la primer persona a la hora de narrar sus historias.

Álvarez contó su proceso de emigración, primero con entradas y salidas a Cuba, luego sin posibilidad de pisar su país porque el Gobierno de la isla lo vetó por sus críticas, que llegaron al punto más alto con el libro “Los intrusos”, ganador del premio Anagrama.

Muñoz lamentó la falta de libertad en Venezuela, donde hace 10 años, a la llegada de Nicolás Maduro al poder, había 130 periódicos y ahora quedan menos de 25.

Urroz reflexionó sobre contar desde el lado de los vencidos, como hizo con su libro sobre Somoza y lamentó que Daniel Ortega entró en 1979 a Managua como un revolucionario que iba a echar al dictador y terminó él al frente de lo que llamó “una dictadura”.

La primera jornada de la fiesta cultural contó con numerosas mesas de debates, presentaciones de libros y otras actividades relacionadas con la literatura.

En la mesa para hablar de “Resistir con la palabra: utopías posibles”, la novelista argentina Claudia Piñeiro y la mexicana Rosa Beltrán se refirieron a la escritura como herramienta para desvelar la verdad ante los abusos del poder.

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“Los escritores, periodistas, profesores, sabemos detectar un discurso falso, pero hay personas que no manejan las palabras. Hay palabras que atraen, como libertad; ahora el que dice libertad después dice cosas contrarias a la libertad. La educación es la única solución para esto”, dijo Piñeiro.

El novelista mexicano Julián Herbert, cuya obra está marcada por las historias íntimas, aseguró que la escritura es un recurso para mantener vivo el dolor que hace más humanas a las personas Herbert, la escritora argentina Mercedes Halfon, el novelista Emiliano Monge y la poeta Sara Uribe conversaron acerca de los límites en la literatura y hasta donde se puede contar.

“La literatura es algo que se maneja a medias; hay una zona en la que decides qué contar. Pienso en la película Cinema Paradiso’, con las imágenes omitidas en la época de Mussolini; estaría genial ver las escenas omitidas de nuestros libros, pero es imposible porque trabajamos con recuerdos recreados”, señaló Halfon.

Entre otras propuestas, este viernes Alma Delia Murillo presentó su libro “La cabeza de mi padre”, una novela personal de gran contenido humano y Julián Herbert cantó con su banda de rock, “los Tigres de Borges”, con Héctor Zárate.

Este sábado la Fiesta arrancará con la presentación del “Diccionario de las injusticias” y después se espera la participación de varias personalidades como el premio Alfaguara peruano Santiago Roncagliolo, el brasileño Joao Paulo Cuenca y la iraní Negar Azimi, quienes debatirán sobre censura religiosa.

El domingo terminará el festival que celebra su XV aniversario.

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