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Exmilitares colombianos entregan a víctimas medallas que recibieron por falsos positivos

“Yo era comandante, yo lo autoricé. Los asesinados no eran guerrilleros, eran personas trabajadoras, eran personas de bien”, con estas palabras Mauricio Ordóñez, mayor retirado del grupo Gaula del Ejército de Colombia, reconoció ante 15 familiares de víctimas su responsabilidad por los conocidos como falsos positivos en el suroeste de Colombia.

Estas palabras las pronunció durante un acto de contribución temprana a la reparación convocado por la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) en la que dos militares retirados entregaron a las víctimas tres medallas que les otorgaron en las Fuerzas Armadas por supuestos operativos exitosos en los que terminaron siendo asesinadas personas inocentes en los departamentos de Valle del Cauca y Cauca (suroeste).

La diligencia judicial se dio en la Universidad Santiago de Cali y estuvo cargada de actos simbólicos con los que se buscaba limpiar el nombre de los civiles que habían sido asesinados y presentados como guerrilleros y comandantes de las extintas FARC entre 2006 y 2007.

“Esas medallas no son el fruto del cumplimiento de su misión constitucional y legal, sino de un ataque directo contra la población civil. Esto es una clara invitación a la no repetición”, precisó Raúl Eduardo Sánchez, magistrado de la JEP.

Durante el acto, los militares retirados, el mayor Mauricio Ordóñez y el coronel Jorge Enrique Florián, escucharon a cada una de las víctimas, quienes expresaron el dolor que habían sufrido durante 17 años en los que han buscado que se hiciera justicia y honrar la memoria de sus muertos.

TESTIMONIOS DE LAS VÍCTIMAS

Mileidi Carabalí Abonía, hermana de Fabián Nelson Carabalí Abonía, relató que su hermano fue asesinado cuando tenía 23 años. “El dolor más grande fue ver a mi madre llorar en el piso y preguntarse, ¿por qué la patria a la que un día le sirvió como soldado raso fue la misma que le quitó la vida?”.

A su turno, Yurani Ordóñez, contó cómo se salvó de morir con su esposo. “Íbamos en el mismo carro supuestamente a trabajar en una zona rural y horas antes que lo mataran me pidió matrimonio, ahí le dije que estaba embarazada (…) me hizo bajar, ellos siguieron y a los días lo entregaron muerto, en una bolsa blanca diciendo que eran guerrillero”.

Hasta la fecha, según la JEP, han sido llamados a versión voluntaria 42 miembros de la fuerza pública y han sido escuchados 20 de ellos, de los cuales 13 han reconocido asesinatos contra la población civil y otros dos aceptaron la ejecución de actos de violencia basada en género.

“Dicen que el tiempo es hermano del olvido, que borra, pero no es cierto. Quienes debíamos proteger la vida optamos por la muerte. Mi cruz es vivir acosado por mi propia conciencia, es por eso que asisto a esta audiencia como parte de reconocimiento de mi responsabilidad”, insistió el coronel Florián.

“Hoy, ante los familiares, digo que Marco Antonio Nieto Molina, Harold Alberto Ramos Moreno, Andrés Angora Martínez, Mauricio Alejandro Mindineros, John James Rozo Montoya, Carlos Andrés Túquerres Balanta, Fabio Nelson Carabalí, Rubén Darío Quilindo Latorre, Jesús María Cabal Balanta, Carlos Julio Caballero y Henry Beltrán Rico, no eran guerrilleros, eran personas buenas”, concluyó el mayor Ordóñez Galindo.

Finalmente, las medallas fueron entregadas a las víctimas y quedaron bajo custodia temporal de la JEP, desde donde esperan reubicarlas en un espacio que haga memoria a los inocentes que fueron asesinados y presentados como guerrilleros en el suroeste de Colombia. EFE

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