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Entendiendo nuestra existencia desde la poesía y la filosofía

La poesía y la filosofía se acompañan en la vida, la primera a través de la rima y la metáfora, la segunda mediante la razón. Alguna vez escuché decir a alguien: ahí donde la ciencia no puede llegar se encuentra la filosofía para aclarar, y en donde la filosofía no puede, entra la poesía que si puede alcanzar más. En estos tiempos revueltos que estamos viviendo se me viene a la mente un fragmento del poema de Mario Benedetti que dice

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Del lado de la filosofía, hoy les contaré de un existencialista alemán, no tan conocido, llamado Karl Jaspers. Médico psiquiatra y posteriormente dedicado a la filosofía, preocupado por la existencia humana y la muerte. nos explica que el ser humano se encuentra en situación constante de desamparo y a esta vivencia la denomina “naufragio”. La existencia humana es un naufragio y en ella buscamos conocer al yo, a Dios y a la trascendencia. Sin embargo, nos damos cuenta de la inefabilidad de estos conceptos, ya que las pruebas racionales que encontramos siempre son insuficientes. En otras palabras, buscamos el sentido de ser, de existir, y al hacerlo nos sentimos desolados e impotentes.

Para Jaspers, lo más valioso del ser humano es la libertad, esa capacidad que tenemos de decidir cómo queremos vivir el naufragio, porque mientras no tengamos una vivencia que nos ayude a darle sentido, no podremos salir de esta gran tormenta, en que la razón no es suficiente fuerza para superarla. Jaspers piensa que debemos tener fe filosófica, una confianza que no es en sentido religioso y tampoco enteramente racional. Esa fe consiste en dar un salto del naufragio hacia la trascendencia buscando a Dios al que Jaspers llama “el envolvente”, ¿quién es este Dios?, es el ser, todo lo que es y nos rodea, que abarca más allá del horizonte y que permite salvarnos, cuando nosotros nos entreguemos a Él en una confianza extrema.

Nuestro pensamiento es muy limitado, sin embargo, podemos dar ese brinco porque presentimos que la trascendencia existe. La propia existencia humana busca ir más allá del horizonte que nos limita. Aunque no alcancemos al ser y sus misterios si podemos seguir trascendiendo, una y otra vez, horizonte tras horizonte en esta vida.  El fin de esta vida es ir dando brincos, buscando siempre abrir los horizontes que tenemos. Nos apremia lo cotidiano, las necesidades de subsistencia, la opinión de otro; pero para Jaspers el hombre no se agota en este mundo, necesita ver más allá de este pequeño mundo en el que vivimos, abrirnos a la trascendencia es la respuesta que da este pensador al naufragio en el que estamos metidos.

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