Enfermedad de Hashimoto y alimentación

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Woman getting ultrasound of a thyroid from doctor in hospital

Dra. Julia Salinas Dücker

Médico especialista en Nutrición Clínica

La tiroides es una glándula endocrina con forma de mariposa que se encuentra en la base de su cuello. Secreta hormonas que afectan a casi todos los sistemas de órganos, incluidos el corazón, los pulmones, el esqueleto y los sistemas digestivo y nervioso central. También controla el metabolismo y el crecimiento

La tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad autoinmune que destruye gradualmente el tejido tiroideo a través de los linfocitos, que son glóbulos blancos que forman parte de su sistema inmunológico. El daño a esta glándula conduce a una producción insuficiente de hormona tiroidea.

Para tener un mejor control de los síntomas, además de tus medicamentos es muy importante llevar una dieta y un estilo de vida saludables, ya que la inflamación celular puede ser un factor determinante detrás de la amplia gama de síntomas de Hashimoto, y esta inflamación muchas veces se puede controlar con la dieta y para evitar otras enfermedades como hipercolesterolemia, obesidad y diabetes.

Si tienes la enfermedad de Hashimoto, una dieta rica en nutrientes y antioxidantes puede ayudar a reducir la gravedad de los síntomas y mejorar la salud en general.

Muchos estudios indican que las personas con Hashimoto tienen más probabilidades de tener enfermedad celíaca que la población en general, por lo que hacerte pruebas nunca está de más. Según un estudio, una dieta sin gluten en personas con Hashimoto redujo los niveles de anticuerpos tiroideos mientras mejoraba la función tiroidea y los niveles de vitamina D.

Incluye en tu alimentación:

Frutas ricas en antioxidantes como moras, fresas, kiwis, manzanas, cítricos que ayudan a disminuir el estrés oxidativo.

Verduras sin almidón como el calabacín, alcachofas, tomates, espárragos, zanahorias, pimientos, brócoli, hojas verdes, setas, etc.

Grasas saludables: ricas en omega 3 como el salmón, atún, aguacates, aceite de aguacate, aceite de coco, aceite de oliva, nueces y almendras.

Granos sin gluten e integrales: arroz integral, copos de avena, quinoa, pasta de arroz integral o de leguminosas, maíz, pero moderar el consumo de carbohidratos en general para un mejor control del peso y de la glucosa.

Leguminosas como frijoles, lentejas, garbanzos y demás.

Especias, hierbas y condimentos: cúrcuma, albahaca, romero, pimentón, pimienta negra, salsa, tahini, miel, jugo de limón, vinagre de sidra de manzana, y demás que ayudan a darle sabor a la comida y a disminuir el uso de sodio.

Sustitutos lácteos y no lácteos (fortificados con calcio y / o vitamina D) como la leche de coco, yogurt de coco, leche de almendras, yogurt sin lactosa, queso de cabra, pues se ha descubierto que aproximadamente el 70% de las mujeres con enfermedad de Hashimoto, sufren de intolerancia a la lactosa.

Otras personas recomiendan eliminar los alimentos potencialmente dañinos como los cereales, los lácteos, el azúcar añadido, el café, las legumbres, los huevos, el alcohol, las nueces, las semillas, los azúcares refinados, los aceites y los aditivos alimentarios, pero la realidad es que se necesitan más estudios para saber cuáles son los que realmente afectan.

Mejor concéntrense en añadir los alimentos antes mencionados, y en evitar alimentos pro inflamatorios como el azúcar añadida, los alimentos ultra procesados llenos de sodio y aditivos, y disminuir la cantidad de carne roja y de aceites vegetales comestibles.

Otros alimentos que se recomiendan moderar si padeces de Hashimoto son los bociógenos, los cuales son sustancias que se encuentran en las verduras crucíferas (brócoli, col, coliflor) y los productos de soja que pueden interferir con la producción de la hormona tiroidea. Sin embargo, las verduras crucíferas son muy nutritivas y cocinarlas disminuye su actividad bociogénica. Por lo tanto, es poco probable que interfieran con la función tiroidea a menos que se consuman en cantidades extremadamente grandes.

Recuerda siempre consultar con tu médico y nutrióloga sobre el mejor plan de alimentación para ti, pues recuerda que cada persona puede presentar una sintomatología diferente.

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