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En sus 23 años de servicio público, Xóchitl Gálvez no ha aportada nada

Sumario: A la senadora panista se le puede reconocer por sus ocurrencias, pero nunca por su aportación de ideas o políticas públicas que sirvan al mejoramiento de la vida nacional.

Ni es indígena, ni sufrió maltrato en su niñez, y mucho menos su fortuna la ha fincando a partir de vender gelatinas. Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz solo es una actriz política que para escalar en el medio político sabe aprovechar las circunstancias. Desde hace más 23 años se encuentra incrustada en el servicio público federal, pero no ha aportado nada.

A Bertha Xóchitl Gálvez se le puede reconocer por sus huipiles, por su alta estima, por su dificultad para pronunciar la erre, y hasta por su florido lenguaje, incluso se le puede distinguir como la organizadora de una “pijamada” en el Senado, pero nunca por su aportación de ideas o políticas públicas que sirvan al mejoramiento de la vida nacional.

Aun así, sin tocar el suelo y sin tomar dimensión real de su carente proyección política, la senadora panista piensa que puede tener la posibilidad de ser la primera Presidenta de México.

Se nota que ella se la cree. Piensa que tiene posibilidades, y ha comenzado a promocionarse entre el incauto electorado mexicano con la eminencia política que no es.

Hasta hace tres meses Xóchitl Gálvez no era nadie en el escenario político nacional. Fue el discurso provocador del presidente Andrés Manuel López Obrador, en un error de cálculo, lo que –como efecto de la efervescencia política– hizo que de la noche a la mañana su figura se elevara.

Xóchitl Gálvez creció en lo político porque mañosamente utilizó la filosofía de género, a través de la cual se decantó como víctima de un machismo indilgado al Presidente. Supo aprovechar los cinco minutos de fama que le dio ser mencionada en la conferencia mañanera del presidente López Obrador.

Los medios de comunicación, los que están al servicio de los intereses del conservadurismo y en contra de la Cuarta Transformación, hicieron lo propio: ante la falta de un liderazgo real y una clara orfandad de la oposición, aprovecharon la coyuntura para inflar a Xóchitl Gálvez, hasta que la colocaron al frente de una oposición desarticulada.

SU TRAYECTORIA HABLA

Xóchitl Gálvez se presume como una exitosa empresaria, pero si no fuera por los negocios que ha logrado al amparo del sector público, no tendría los millones de pesos que hoy le dan algo de solvencia. A través de sus empresas High Tech Services y Operación y Mantenimiento a Edificios Inteligentes, Xóchitl Gálvez ha logrado ingresos por más de 77 millones de pesos.

Las dos empresas de Xóchitl Gálvez, que fundó en 1992, trabajaron de manera incipiente, con bajos dividendos, hasta el año 2000, cuando comenzó el despegue económico porque ella se incorporó al gabinete del presidente Vicente Fox.

Como titular de la Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas, con una serie de contratos con el gobierno federal para el que trabajaba, Xóchitl Gálvez logró que sus dos empresas tuvieran una alta rentabilidad económica al proveer servicios de mantenimiento de edificios inteligentes para el gobierno federal.

Fue durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, entre el 2015 al 2018, mientras Xóchitl Gálvez era jefa delegacional de Miguel Hidalgo, entonces del Distrito Federal, que sus empresas ganaron contratos por 77 millones 428 mil 547 pesos, esto luego de haber despilfarrado las finanzas del Partido Acción Nacional en el estado de Hidalgo, en donde

Gálvez encabezó una fallida candidatura al gobierno de esa entidad, la que resultó muy cara en términos económicos frente a los resultados electorales.

Cuando Xóchitl Gálvez encabezó la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, durante los tres años que estuvo al frente de esa dependencia, manejó un presupuesto promedio anual de más de 17 mil millones de pesos. Sin embargo, al término de la gestión de Gálvez, decenas de comunidades indígenas denunciaron haber recibido solo promesas de ejecución de obras.

La principal carencia que los pueblos indígenas manifestaron ante la entonces titular de Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en el gobierno de Vicente Fox, fue en los servicios de suministro de electricidad, de agua potable y mejoras a los caminos de acceso, mismas peticiones que –aun cuando se contó con el presupuesto para ello– se quedaron en el aire.

Mientras Xóchitl Gálvez fue la Comisionada para el Desarrollo de los Pueblo Indígenas, aparentando que trabajaba por los más desposeídos del país, ella se embolsó un salario promedio mensual de 220 mil pesos.

COMO LEGISLADORA, UN FRACASO

El paso de Xóchitl Gálvez por el Senado de la República no le representa ningún beneficio a la población mexicana. Sus ingresos de 120 mil pesos mensuales no están justificados frente al escaso trabajo legislativo: en poco más de 2 años como legisladora, Gálvez no ha sido capaz de presentar una sola iniciativa de ley general.

De acuerdo a lo que refiere la página oficial del Senado de la República, la senadora Gálvez solo ha presentado 19 trabajos legislativos, todos con el carácter de propuesta de modificación, adición o reforma de artículos aislados de leyes secundarias, principalmente.

De los 19 trabajos de modificación de artículos a leyes secundarias ninguno ha sido aprobado, la mayoría se encuentran pendientes, en primera lectura o fueron turnados a comisiones, pero hasta hoy no se cuenta con ningún servicio a la nación por parte de esta legisladora que aspira a gobernar al pueblo de México.

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