Elle: parte 2

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El intento por imponer en la sociedad un nuevo género como “elle” (arquitectE, ingenierE, etc.) que ya expusimos en la anterior columna no emerge del diálogo consensuado intrageneracional e intrasocial, ni de la emergencia cultural, tal como han evolucionado los lenguajes, sino de una imposición artificial que tiene la finalidad de instaurar el control para las nuevas generaciones que están insertas en el nuevo modelo cognitivo de la realidad virtual organizada por el “bigtech”, me alerta el científico social, experto en inteligencia y director del think thank Quixote Globe, Nuño Rodríguez y el antropólogo y sociólogo por la Universidad de París VIII, el Dr. Fabián Sanabria.

De tal forma que llamar a una persona más allá del género lingüístico masculino o femenino, como “elle”. O como personas que exigen se les etiquete como “x” o “@“ obedece a «nuevos artefactos lingüísticos»; para establecer la plataforma de control para las nuevas generaciones.

Te invitamos a leer: Tú, él y elle..

No han nacido de la sociedad, sino de laboratorios de antropología lingüística y psicología cognitiva, para desestructurar de la mente la concepción de lo que entendemos como sociedad hasta ahora”, alerta Rodríguez.

Basta ver las campañas en Google, YouTube y otras redes sociales para incluir nuevos géneros o formas lingüísticas plagadas de logos, en intento por convertirlos en nuevo símbolo y significado, y aprovechando incluso las inquietudes de movimientos de colores y arcoíris.

El problema no es si hay más géneros sexuales o si la gente quiere vivir su sexualidad con quien le plazca; y de la forma que le plazca, e incluso demande ser llamada, otra cosa o género diferente al femenino o al masculino. El gran problema es que “es patético que experimenten con nosotros para hacernos creer que es de la sociedad el cambio lingüístico que se está dando, cuando somos marionetas del experimento del capitalismo salvaje.

Estamos asistiendo a una serie de experimentos que producen laboratorios, que sirven de correa de corrección política porque se necesitan producir otras formas de control. Tenemos productores de víctimas”, explica Sanabria que cita también a Michel Foucault para recordar cómo la biopolítica y el biopoder envuelven al mundo de hoy. Y víctimas se refiere a aquel que grita o explota cuando no es nombrado con el nuevo género.

La denuncia es que los laboratorios de ideas de las grandes corporaciones explotan las contradicciones de la historia que el ser humano ha podido resolver con consensos, para potencializar la radicalización y querer normar a un nuevo ser humano a una casilla de Excel, propósito: control; resultado: una sociedad obediente a través de los sistemas tecnológicos. Paisaje: no más protestas, ni más pensamiento crítico. 

Roland Barthes decía que: «el fascismo no solo es lo que obliga a callar sino también cuando se obliga a decir”. Concluye Sanabria, exhortando a no caer en la trampa en una cuestión artificial de control que nada tiene que ver con el derecho a expresar y vivir la sexualidad en su más grande abanico de posibilidades.

Lo invito a ver, sobre todo la segunda parte de Detrás de la Razón https://bit.ly/3lvwK3O sobre este tema. Además de que es divertido y en momentos se va a reír mucho, lo lleva a reflexionar sobre cómo sin saber muchas veces obedecemos.

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