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El Zoológico de Quito adopta oso de anteojos y promueve su conservación en el Chocó Andino

Pixabay: Gabor Fejes
Pixabay: Gabor Fejes

El Municipio de Quito emprenderá un plan de conservación del oso de anteojos en el Chocó Andino, una zona de biosfera en el noreste de la capital ecuatoriana, motivado por la llegada desde el sur del país de un ejemplar rescatado de una colección privada.

Así lo informó la Alcaldía de Quito en un comunicado en el que destacó la llegada de Timo, el oso andino rescatado, al Zoológico de la ciudad (QuitoZoo), ubicado en la población de Guayllabamba, en el norte de la capital.

Dicho ejemplar fue enviado desde Cuenca, en el sur del país, donde era cuidado por personal del Bioparque Amaru de esa ciudad andina desde 2018, cuando fue rescatado de una colección privada.

Santiago Sandoval, Secretario de Ambiente del Municipio, destacó el plan de conservación que se ha impulsado desde la llegada al zoológico de Quito de Timo, en julio pasado.

El trabajo de conservación en el Distrito Metropolitano de Quito “implica impulsar acciones coordinadas entre la sociedad civil y las instituciones. Solo así podemos generar respuestas inmediatas”, sostuvo Sandoval.

Mónica Reinoso, directora del Fondo Ambiental de Quito, explicó que en ese sentido se promueven proyectos de educación ambiental y otras iniciativas como los apadrinamientos de animales que están refugiados en el zoológico y el combate al tráfico de vida silvestre.

“Los procesos de urbanización son cada vez más acelerados, el crecimiento de la ciudad y nuestras costumbres nos hacen olvidar que en Quito tenemos nuestra propia área protegida, nuestro propio laboratorio donde se concentra una alta biodiversidad”, declaró Reinoso.

Según ella, “más del 34 por ciento de especies de biodiversidad del país se encuentra en el Chocó Andino”, donde la Secretaría de Ambiente desarrolla acciones de educación ambiental para la conservación de más de 600 hectáreas en el llamado “Corredor Ecológico del Oso Andino”.

Martín Bustamante, director del QuitoZoo, aseguró que “la llegada de este oso reafirma el compromiso de trabajo institucional por la especie”, al considerar que el oso andino tiene su hábitat natural en el Chocó Andino.

La llegada de Timo supone “un gran desafío, pues los osos son animales con comportamientos complejos. Además su cuidado requiere que se involucren profesionales de varias ramas” y se deben considerar “una serie de normas de seguridad frente a estos poderosos animales”, agregó Bustamante.

Según la fuente, Timo ha atravesado un proceso de adaptación integral desde que llegó al Zoológico de Quito en julio pasado, y ha sido alojado en área de unos 500 metros cuadrados, a los que se suman sus dormitorios y dos zonas exteriores.

David Mora, director de Bienestar Animal del Zoológico de Quito, explicó que “mantener esta especie bajo altos estándares de bienestar permite seguir introduciendo niveles más técnicos de cuidado e investigación de esta especie, generando datos que aportarán a la conservación de la misma”.

El oso andino (Tremarctos ornatus), también conocido como oso de anteojos, se ubica dentro de la Lista Roja de Mamíferos del Ecuador y se lo cataloga “En Peligro”.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), de su lado, cataloga a esta especie como Vulnerable en la zona andina.

La caza, el crecimiento de la frontera agrícola, la explotación de recursos naturales, la presencia de perros ferales y los conflictos entre pobladores por la fauna silvestre, están entre las principales amenazas que sufre el oso andino.

Su hábitat se encuentra desde los bosques húmedos del pie de la cordillera, a unos 1.000 metros de altitud, hasta los páramos a 4.000 metros, añadió la fuente. EFE

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