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El techo de cristal no acaba de romperse para las mujeres en el sector tecnológico

EFE/ Carlota Ciudad
EFE/ Carlota Ciudad

Son el 43 % de las asistentes y el 38 % de las ponentes en la Web Summit de Lisboa, uno de los eventos tecnológicos más importantes del mundo, y aunque se ha avanzado en representación femenina, el techo de cristal no acaba de romperse para las mujeres en el sector.

En uno de los pabellones de la muestra tecnológica, que durará hasta el jueves, hay un estand dedicado a ellas, a las “Women in Tech” (Mujeres en tecnología), donde hay conferencias y pueden intercambiar ideas sobre el papel de la mujer en la industria.

Allí, junto a una amiga se encuentra Catherine Bischoff, directora ejecutiva de la empresa Sovereign Nature, una fundación de ‘blockchain’ (cadena de bloques), una tecnología digital que garantiza la veracidad de las operaciones por internet.

Lleva veinte años trabajando en el sector y ayudando a otras mujeres, pero, indicó a EFE, todavía hay pocas.

“El problema grande es que hay pocas mujeres en puestos de liderazgo en tecnología que puedan ayudar a cambiar la narrativa y cambiar la perspectivas”, destacó esta directiva.

En su opinión, los ejecutivos de empresas tecnológicas son gente que tienen todos el mismo historial, han ido a las mismas escuelas y tienen el mismo perfil: “Suelen vivir en una cierta burbuja, por lo que suelen tomar decisiones dentro de la red (de contactos) que conocen”.

Es por ello que considera que hay que romper con eso y dar “un asiento en la mesa” a las mujeres para que puedan contribuir en la toma de decisiones sobre quién se contrata en las compañías del sector y cambiar la tendencia de reclutar a hombres.

Desde la organización de la Web Summit, la vicepresidenta de Comunidad, Carolyn Quinlan, quien lidera el programa ‘Women in Tech’, se muestra satisfecha por la representación femenina en esta feria, donde casi un tercio de las empresas emergentes que han acudido están lideradas por mujeres.

“Hemos estado en las mismas cifras durante varios años”, manifestó a EFE Quinlan, en alusión también a que el 43% de los asistentes y el 38% de los ponentes son mujeres.

Aun así, admitió que todavía se puede crecer algo más, ya que “lo ideal” sería acercarse al 50%.

A este respecto, Quinlan explicó que la organización promueve la participación de las mujeres en la muestra y apuntó que uno de los motivos por los que hay menos presencia de ellas en el sector tecnológico es porque “no hay tantas” que estudien ciencia, matemáticas o tecnología.

“Esto comienza a una edad muy temprana y continúa a lo largo del tiempo, aunque no es un problema único en tecnología porque todavía vemos lo mismo en deportes”, remarcó la responsable, al tiempo que insistió en que también es preciso que desde el sector y las compañías se respalden oportunidades de carrera para las mujeres.

Más allá de fomentar su presencia, en la Web Summit existe una política antiacoso, que tienen que suscribir todos los participantes para garantizar que el evento sea “un espacio seguro y para disfrutar” para todos los que asistan.

“Es importante que todo el mundo sepa que este es un sitio seguro para venir”, reflexionó Quilan, quien subrayó que desde la primera edición de la feria han registrado “un número muy marginal” de denuncias de acoso, teniendo en cuenta que es un evento muy grande con muchos asistentes de diferentes países y culturas.

“Lo fantástico -siguió- es que la mayoría de la gente entiende que hay derechos y reglas, y que tenemos políticas para afrontar lo que pueda surgir”.

De vuelta al puesto ‘Women in Tech”, por allí camina Dragana Đekić, que trabaja para la consultora sueca Tretton37.

Para ella, el problema de que haya menos mujeres en el sector tecnológico radica en la educación recibida.

“Normalmente, los hombres son criados de forma que alzan su voz, lideran y solicitan trabajos, incluso cuando no se ajustan 100 % (sus perfiles); pero nosotras, las mujeres, siempre nos esforzamos por la perfección, por lo que si no estamos 100 % seguras no nos presentamos a ese puesto de trabajo”, reflexionó en declaraciones a EFE.

Đekić lamentó que las mujeres sean educadas para ser más tranquilas y “perfectas en todo”, y no tanto en adoptar riesgos.

A pesar de ello, admitió que el último par de años se ha hecho un “progreso significativo” a la hora de animar a las mujeres a ser “más valientes”, a intervenir y a sentarse en la mesa como harían los hombres.

En su empresa, la mayor parte de sus compañeros son hombres, “diría que son el 65 %” y el resto mujeres, aunque el número de trabajadoras está aumentando “lentamente”. EFE

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