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El Síndrome de Fatiga Crónica no tiene cura

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud la incluyó en la clasificación internacional de enfermedades neurológicas en 1969 y que entre 17 a 24 millones de personas la padecen en todo el mundo, no existe un tratamiento definitivo y sus padecimientos son devastadores.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), también conocido como Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) es una enfermedad neuroinmunológica severa que no tiene cura, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la incluyó en la clasificación internacional de enfermedades neurológicas en 1969.

La investigación respecto la enfermedad aún está en sus inicios y no existen medicamentos ni terapias para tratar a los entre 17 a 24 millones de personas que la padecen en todo el mundo; incluso, muchas veces los dolientes son clasificados como depresivos o como enfermos mentales.

Los investigadores consideran que solo la mitad de los afectados, que usualmente suelen sufrir un alto grado de discapacidad, están diagnosticados y los nuevos estudios revelan que quienes hayan contraído el virus Sars-CoV-2 pueden afrontar secuelas similares a los síntomas de EM/SCF.

“Vengo de la disciplina de la oncología y estamos tan avanzados tecnológicamente en ese campo, por lo que ahora tenemos enfoques terapéuticos; pero, en este caso, conocemos tan poco y, en general, solo hay unos pocos científicos que la están investigando, lo que no tiene relación con la cantidad de quienes la sufren”, señaló Carmen Scheibenbogen, inmunóloga y oncóloga del Hospital Charité de Berlín,

SÍNTOMAS Y POSIBLES CAUSAS

El tratamiento para el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) se basa en aliviar los síntomas que, además de la fatiga excesiva y persistente, incluyen sueño insuficiente o poco reparador, dolores musculares o articulares, problemas de memoria o razonamiento, mareos, dolores de cabeza y de ganglios en la garganta, el cuello y las axilas, también sensibilidad a la luz, al sonido o a los olores, entre otros.

“No existe una prueba única para diagnosticar de forma adecuada, regularmente se requieren de varias pruebas que descarten otras enfermedades que generan dolencias similares y los síntomas son diferentes de una persona a otra, así como la gravedad puede cambiar de un día a otro”, declaró la doctora Scheibenbogen.

El SFC afecta con más frecuencia a las mujeres y aunque puede presentarse a cualquier edad, se manifiesta mayormente entre adultos jóvenes y de mediana edad; teniendo como grupo de mayor riesgo a aquellos que tengan antecedentes médicos complejos, como haber tenido fibromialgia o síndrome de taquicardia postural.

“Es frecuente que las personas con síndrome de fatiga crónica también tengan otros problemas de salud al mismo tiempo, tales como trastornos del sueño, síndrome de colon irritable o fibromialgia”, manifestó la inmunóloga.

“De hecho, hay tantos síntomas que el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia tienen en común que algunos investigadores consideran que ambos trastornos son distintos aspectos de la misma enfermedad”, complementó la especialista.

HABLAN LOS DIAGNOSTICADOS

El alemán Ralf Lipke, de 58 años, diagnosticado desde 2012, declaró que en sus días malos ni siquiera puede levantarse de la cama porque sus piernas no pueden sostenerlo, le falta el aire, no tiene la fuerza suficiente para abrir sus pulmones, por lo que para hablar requiere hacer pausas.

Por su parte, su compatriota, Aileen Braun, de 17 años, enferma desde 2018, narró que la sensación que experimenta es de que le falta una parte de la vida, sentimiento que se intensifica especialmente cuando ve lo que hacen otras personas de su misma edad.

“Tengo días en que me siento realmente mal y solo puedo estar tumbada en la cama y apenas moverme, y siento dolor en todo el cuerpo y tengo miedo de que sea algo que se convierta en permanente en mi futuro”, dijo Braun.

Al respecto, su conciudadana Sonja Kohl, de 39 años, enferma desde 2013, afirmó que siente que todo el día se cae, que no puede hacer nada porque las fuerzas la abandonan, al punto de creer que de un momento a otro podría morir.

“Mi sentimiento más fuerte es la decepción porque nunca me habría imaginado que me dejarían tan sola en esta situación donde no hay interés ni comprensión, pues cuando hablas con los políticos, ellos piensan que eres un caso aislado y no invierten en más investigación”, sentenció Kohl.

(CON INFORMACIÓN DEL CANAL DE YOUTUBE DE LA CADENA DE NOTICIAS ALEMANA DW Y DE LA AGENCIA EFE)

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