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El presupuesto de Túnez para 2023 aumentará un 14,5 %

Túnez aumentará su presupuesto general para 2023 en un 14,5 % con respecto al ejercicio anterior hasta llegar a los 69.600 millones de dinares (equivalente a 20.800 millones de euros) mientras trata de obtener financiación internacional para evitar que colapsen sus finanzas públicas.

El proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado, ratificado ayer por el presidente Kais Said y publicado hoy en el boletín oficial del Estado (JORT), prevé movilizar recursos externos por valor de 4.800 millones de euros y préstamos internos por valor de 2.800 millones.

Por otro lado, el Estado deberá rembolsar una deuda pública récord de 4.700 millones de euros, de los cuáles 2.700 millones corresponden a un déficit interno.

El Gobierno espera además aumentar la cifra de ingresos fiscales en un 12,5 % hasta los 12.000 millones de euros y de los ingresos no fiscales en un 42,8 % hasta los 1.600 millones.

Según las previsiones del Ministerio de Economía, la partida dedicada al pago de los cerca de 700.000 funcionarios ascenderá a 6.700 millones de euros, lo que corresponde al 14 % del PIB.

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El pasado 19 de diciembre el Fondo Monetario Internacional (FMI) tenía previsto examinar la solicitud de préstamo para Túnez de 1.900 millones de dólares pero días antes lo desprogramó sin motivo oficial mientras las autoridades lo justificaron como una prórroga para “ultimar los detalles del programa de reformas”.}

Tras ocho meses de negociaciones, Túnez alcanzó un acuerdo preliminar basado en un plan de medidas económicas y sociales que incluyen la retirada de las subvenciones públicas a productos de primera necesidad y carburantes, la privatización de empresas públicas y la reducción de la masa salarial.

La poderosa central sindical, la UGTT, rechaza cualquier medida que afecte al poder adquisitivo de los ciudadanos y exige al gobierno publicar el contenido de este acuerdo que, asegura, ha sido pactado a puertas cerradas.

El país se enfrenta a una inflación del 9,8 %, la más alta desde 1991, agravada por la pandemia y la crisis de cereales tras la invasión rusa de Ucrania, país del que depende fuertemente en materia de importación. En los últimos meses los supermercados se han visto desprovistos de alimentos básicos como azúcar, leche, mantequilla, aceite de cocina, harina o arroz.

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