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El nivel del debate

Si me encadeno a la silla, nada pasa, igual si me visto de dinosaurio…

Ese es el nivel de debate de una legisladora que, además de haber dejado a los pueblos indígenas con muchos temas pendientes, abandonó una demarcación de la CDMX con baches en las calles y observaciones por sus malos manejos.

No obstante lo anterior, la cúspide no sólo fue disfrazarse con una botarga de dinosaurio en el Congreso –qué vergüenza–, sino faltarle al respeto al recinto y a los legisladores, que algunos sí hacen su trabajo. Claro, no todos, mucho menos los borregos que únicamente hacen coro.

No dudemos de la legítima discordancia en temas legislativos –de acuerdo–, pero no es el modo ni la forma. Ni de unos ni de otros, pues parece que es un espectáculo de mala calidad y pésima categoría, y sólo siguen dándole de qué hablar a algunos compañeros de prensa que denostan los verdaderos cambios que se se necesitan en el país.

En las cámaras –de Diputados y Senadores– se siguen legislando algunos temas al vapor y sin concordancia con lo que se necesita.

Mientras tanto, seguirán apareciendo distractores, desde conciertos en plazas públicas hasta cualquier otra genialidad que se les ocurra.

Vaya que somos un pueblo noble y ávido de mejores políticas, y no andar tapando huecos de las anteriores administraciones, que fueron los verdaderos creadores de Morena.

Gracias a la suma de todos, llegaron algunos pseudo políticos al poder y a curules; dejaron al Presidente en muchos momentos en desventaja, porque faltan cuadros que operen con él lo que se necesita.

Resultaron curiosos, y de muy mala leche, los mensajes apocalípticos que daban noticias de nuestro mandatario, desatándose una cascada de rumores sobre su estado de salud.

Pero más sorprendidos resultaron los autores de esas “notas” cuando vieron a nuestro Presidente hablando desde Palacio Nacional. Y vaya que se la facilita la comunicación, porque habla de corazón; no sólo está trabajando por México, sino que en lugar de luchar o buscar venganza contra sus detractores, simplemente los desmiente con hechos.

Además de la alta capacidad política del jefe del Ejecutivo, ni con los fallidos rumores el peso se desplomó, y mantuvo su paridad frente al dólar. La organización caminó, prueba de que algo –o mucho– se está haciendo bien, por mencionar algunos temas.

Se camina a pasos apresurados a la siguiente administración, más rápido de lo que se esperaba; hay actores políticos que podrán ser palomeados por el vecino del norte.

La lista se reduce y se percibe bien, de más a menos; gallos sin gallinas, gallos de oficio político y de amplia experiencia, del sur y del centro, que coinciden en su buen francés. Tal vez, quizá, pero lo cierto es que el reloj sigue y no se detiene.

Urge seguir depurando la política social en beneficio de la gente y de mejores oportunidades para las familias mexicanas en todo su conjunto.

Emulemos los buenos casos y que se repliquen como los que suceden en el sureste, como Quintana Roo, un estado en pleno auge social y empresarial, una entidad insignia de la 4T en desarrollo.

En el gobierno federal hay ejemplos de capacidad y resultados, como el apoyo que el DIF nacional y estatales –no todos, claro– otorga a las familias.

La pregunta es: ¿cuándo se va el comisionado del Instituto Nacional de Migración?, ¿cuándo entregará cuentas a la justicia? El reloj sigue caminando… <<

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