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El mundo al revés

Increíble, ¡el mundo al revés! Una sociedad polarizada no solo en México, sino en muchos lugares del mundo, en donde el que la hace la paga con justicia o con karma.

Donde el país más poderoso del mundo –con su sistema implacable– hoy le cobra el equipo en turno al expresidente Trump todas y cada una de sus ofensas y locuras, mandándolo al banquillo de los acusados, claro, por sus propias acciones con desorden y libertinaje por parte del mandatario que pudo haber cometido en su momento.

Y es que ese tema en otro momento pudiese ser pecata minuta, no es porque esté bien, más bien está terriblemente mal. Pero en otro momento o circunstancia, según sea el caso, pudo ser visto como un resbalón o acto de hombría para muchos. De cualquier manera, terriblemente mal, por haber usado recursos públicos.

En otros casos, se les ha perdonado sin usar recursos públicos aparentemente; he ahí muchos casos, como el de los entonces presidentes Clinton, el de Francia o muchos más que no sabemos.

Pero en otros, el sistema es implacable, hasta bajar de un avión a un aspirante a la presidencia de Francia por una aparente insinuación de haber cortejado a una señorita de aseo en un hotel

¿Y qué decir sobre quién pagó el montaje del entonces presidente Peña Nieto con la llamada “Gaviota”?

Y muchos casos más, donde algunos, por no decir varios políticos, se ven envueltos en desmanes sexuales terribles, que mencionan pederastia, abuso, etcétera, de menores de mujeres y hombres.

Estos inculpados, no creo que lo paguen de su dinero. No olvidemos al depravado exdiputado de Morena, señalado por abusar de varios menores de edad.

Vaya, la política es un acto de desprestigio por algunos malos casos, cuando en realidad es algo totalmente mejor, en bienestar por una sociedad congruente no acarreada o manipulada, donde es la base de las instituciones que rigen un país, y más en un país tan grande como es México en todos los sentidos.

Un país donde se está llegando al punto, como bien lo mencionamos, de que la sociedad espera y debe de ver que no exoneren a nadie por ninguna estafa maestra o los terribles manejos de Pemex y, ahora, el vergonzoso manejo de Segalmex, por ese hombre que, lejos de ser un buen mexicano, él y la mayoría de su equipo deshonró la confianza del Presidente.

Ese equipo integraba desde la parte empresarial corrupta, hasta el área jurídica de la otrora poderosa área de la Presidencia. Todos ellos, los involucrados, una pandilla de corruptos y desleales, esos sí, traidores a la patria.

Y qué decir de otro “angelito”, el corrupto titular del Instituto Nacional de Migración, donde la muerte de los indocumentados en Ciudad Juárez indigna y mancha el alma de este país por corruptelas que van desde contratos amañados de vigilancia, hasta trata y manejo de fronteras a modo de franquicias personales.

Miles de personas se pierden al año o mueren en territorio nacional por tener una política migratoria laxa y pésimamente manejada – comenzando por el Instituto Nacional de Migración– y quien alza la mano por esas personas que jamás regresan a casa buscando un mejor futuro.

El poder judicial, urgido de mejores prácticas que sancionen a los que deba de sancionar y no a base de componendas, deje libre a esa bola de pillos que se han enriquecido a costa del pueblo y del erario nacional.

Por cierto, lo menos que puede hacer el gobierno mexicano es hacerse cargo de la repatriación de los cuerpos de los migrantes muertos en Ciudad Juárez, a través del DIF nacional.

Por otro lado, ¿dónde está la Secretaría de la Función Pública, que debería estar sancionando a muchos servidores públicos?

El Presidente no es responsable de los actos personales que comete cada persona en el país, al contrario, ha sido defraudado en muchas ocasiones, en donde él sabe que la transformación es un proceso generacional que debe ser desde las bases de la educación, y por ello los programas educativos que sensibilizan a la sociedad infantil y juvenil de nuestro gran país.

Él sabe, como hombre sensible, que son tópicos prioritarios de vida que son temas que involucran a seres humanos, y las tragedias lo conmueven profundamente, donde no va a sacarse fotos con los familiares, pero está ahí con ellos con una estructura de apoyo a las familias de las víctimas.

Nada regresa una vida humana, pero tampoco abona culpar a todo un gobierno, y menos al Presidente, por las omisiones transas o chanchullos de malos funcionarios públicos.

Nada regresa a los migrantes ni a los fallecidos en el Metro o en el Colegio Rébsamen, o los que perdieron la vida robando combustible a Pemex.

Pero sí vale meditar el voto cada día más para no caer en fantasías que proponen algunos partidos, basadas en estos y otros lamentables hechos.

El cambio empezó y sabíamos era complicado y doloroso, pero el camino es la transformación. No debemos caer en escenas que son muy comunes, como el matrimonio de “La Gaviota”, o que Osorio Chong le dice corrupto al mentado “Alito”. Increíble, el mundo al revés…

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