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El Gobierno francés amaga con un impuesto si la industria no baja precios

El Gobierno francés lanzó este domingo una advertencia dirigido a los empresarios industriales para que negocien con los grupos de distribución y repercutan las bajas de precios de las materias primas en los últimos meses y se pueda beneficiar el consumidor, ya que en caso contrario podría imponer impuestos.

La ministra de Comercio, Pymes y Turismo, Olivia Grégoire, señaló en una entrevista a la emisora France Inter que está convencida de que esa reapertura de las negociaciones que su Gobierno está reclamando a las partes desde hace semanas va a dar sus frutos y a la vuelta de las vacaciones de verano “tendremos una baja visible” en las tiendas.

Su mensaje es que “no nos temblará la mano” si los industriales del sector agroalimentario no ceden.

“Pedimos -subrayó- un gesto fuerte en dirección de los consumidores” y en caso de que no respondan “asumiremos nuestras responsabilidades”.

Dijo que una posibilidad sería aplicar alguna forma de fiscalidad a los que no respondan.

La ministra hizo notar que la mayor parte de los industriales han reconstituido los márgenes, que se habían visto erosionados con el tirón de los precios, de forma que ahora, “igual que el Estado ha hecho esfuerzos y los distribuidores han hecho esfuerzos (…) les toca a ellos hacer esfuerzos”.

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A modo de ejemplo de lo que espera, explicó que la cotización del trigo ha bajado mucho, y eso debe tener consecuencias en los precios a los que venden las galletas y en la pasta.

La reglamentación francesa establece negociaciones anuales entre los industriales y los distribuidores, que deben estar finalizadas en marzo, pero la escalada de la inflación alimentaria y los vaivenes de precios de las materias primas han llevado al Ejecutivo a presionar en un primer momento a la distribución para que, de forma voluntaria, redujera las tarifas de algunos productos.

Es lo que se llama el “trimestre antiinflación” por el que esos grupos proponen precios bajos a costa de sus márgenes.

Ahora la presión se dirige a los industriales para que acepten renegociar sus tarifas aunque sea fuera del plazo en el que están obligados a hacerlo.

Según los datos provisionales de abril publicados el pasado viernes, la inflación interanual en Francia se ha acelerado dos décimas más que en marzo, hasta el 5,9 % a causa sobre todo del encarecimiento de la energía.

Los precios de los alimentos, por su parte, se han moderado, aunque la subida en doce meses sigue siendo del 14,9 %, un punto menos que en marzo. Esa ralentización se debe a los productos frescos.

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