Más

Suscribirse

Redes Sociales

El fantástico módulo de aterrizaje InSight

Fue lanzado el 5 de mayo de 2018 hacia el Planeta Rojo, donde pudo destapar su superficie y escuchar su latido, con lo que obtuvo los datos más impresionantes nunca antes logrados por la humanidad.

El módulo de aterrizaje InSight que fue lanzado el 5 de mayo de 2018 hacia Marte y aterrizó en un cráter de la Planicie Elísea, el 26 de noviembre de 2018, fue enviado para registrar los temblores del planeta rojo con la intensión de que esa información sirviera para conocer la formación y evolución temprana de los planetas rocosos.

Anteriormente, la NASA había enviado dos misiones de sismómetros, el Viking 1 y el Viking 2; pero el primero no funcionó correctamente y no pudo desplegarse; y el segundo, a pesar que logró aterrizar y obtener lecturas, no hubo forma de saber si lo que leyó fue una vibración sísmica o solo el viento; por lo que se consideró su trabajo como poco fiable.

La distancia entre la Tierra y Marte es de 484 millones de kilómetros y para cubrirla se requieren seis meses y medio de viaje, esa fue la primera fase que cubrió la sonda y que, pese a su aterrizaje accidentado, pudo lograr con bien instalarse en el punto designado.

Su nombre expresa –en inglés– el título oficial de su misión: “Exploración sísmica, geodésica y transporte de calor” (desde el interior del planeta a su superficie) y es un proyecto que costó alrededor de 800 millones de euros y generó grandes avances científicos.

SISMOS EN MARTE

En su primer año, la sonda InSight detectó más de un centenar de martemotos (sismos) como parte de la exploración del interior del planeta usando, además de otros indicadores, las ondas sísmicas; aplicando la teoría de que, como sucede con el sonido, estas oscilaciones son moduladas por el medio por el que pasan y con esos cambios puede determinarse el grosor, la densidad o el tipo de material que atraviesan.

Ninguno superó la magnitud de 4 y una decena dejaron una señal lo suficientemente clara para representarse la estructura interna de Marte y estipular las similitudes y diferencias con la Tierra; resultados iniciales que fueron publicados en la revista científica Science en tres entregas diferentes.

“El núcleo de la Tierra pesa en promedio más de 10 gramos por centímetro cúbico y el núcleo marciano tiene solo 6 gramos, es mucho más ligero; así que debe haber elementos leves que pueden revelar una formación temprana de Marte, en comparación con la Tierra”, declaró, respecto a los estudios publicados, el sismólogo  Simon Stähler, del Instituto de Geofísica de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza).

“Las particularidades del interior de Marte también son claves para entender la situación actual de su exterior, al parecer, Marte era un planeta parecido a la Tierra, con su rango de temperaturas, su atmósfera. Ahora sufre variaciones térmicas de hasta 80º, radiación solar extrema y ausencia de vida. ¿Cómo ha pasado esto?”, manifestó el sismólogo del Instituto de Geociencias de Barcelona-CSIC, Martin Schimmel.

UN GRAN ALIADO SE DESPIDE

Gracias a esta sonda, la humanidad logró por primera vez captar terremotos en otro planeta y crear un sistema de alerta sísmica; el único antecedente, lo registraron los astronautas del programa Apolo en los años 70, cuando detonaron explosivos en la Luna con el objetivo de provocar ondas sísmicas y estudiar su interior, pero el satélite estaba muerto.

Asimismo, brindó revelaciones alucinantes como que en Marte la capa más externa, la corteza, tiene unos 30 kilómetros de grosor y que las señales sísmicas de unos 500 martemotos confirman que en este planeta se alberga un núcleo líquido con un diámetro de unos mil 800 kilómetros –la mitad que la Tierra–.

Pero su tiempo de vida llegó a su fin en diciembre de 2022 cuando sus paneles solares se llenaron de un fino polvo marciano que impidió progresivamente que pueda recargar sus baterías y tampoco pudo ser rescatado con las maniobras de los ingenieros de la NASA, quienes utilizaron un brazo robótico para arrojar arena sobre ellos con la esperanza de limpiarlos, pero no funcionó.

La mayor sorpresa que brindó el InSight, cuando ya llegaba a su muerte por la falta de energía, fue la revelación de que Marte alberga una región volcánica activa del tamaño de Europa occidental y que podría entrar en erupción en cualquier momento; una revolución conceptual respecto al planeta que se pensaba que estaba muerto por dentro.

(CON INFORMACIÓN DEL CANAL DE YOUTUBE
ASTRUM ESPAÑOL Y DE LA AGENCIA EFE)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *