El error, la mentira y la falsedad

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Con relación al tema de la verdad, existen tres contrarios a ella: el error, la mentira y la falsedad.

Empecemos con el tema: qué es la verdad, ¿existe una sola verdad para cada cosa o situación o hay muchas verdades?, la verdad: ¿puede ser absoluta, es solamente un punto de vista, es un invento humano? Pues bien, la filosofía plantea todas esas interrogantes y diversas respuestas al problema de la verdad y sus contrarios.

Supongamos que tu pareja, quedó de pasar por ti para ir a una reunión en la noche, pensemos a las 19 horas, y ya han pasado dos horas, no llega, no contesta el celular, no avisa, y entonces vamos pensando lo peor. De repente llega, y tú le preguntas ¿qué pasó? Tu pareja piensa en tres posibilidades:

-Le digo la verdad

-La omito contando una mentira

– O simplemente falseo las cosas, de tal manera que el otro llegue a sentirse culpable de mi llegada tarde.

Pensemos que se le olvidó, a tu ser querido, la cita que tenía contigo:

Primera posibilidad, dice la verdad, entonces tiene que hacerse responsable del olvido y del posible regaño que se le dé.

Miente, contando que se le acabó la pila del celular, cuando se le ponchó la llanta y entonces tuvo que esperar a alguien, que le ayudara, porque no tenía el gato para cambiarla.

O falsea la situación, diciéndote que nunca le dijiste de la reunión y que verdaderamente estás loca y que ella o él se encuentra muy ofendido por tu culpa, haciéndote sentir responsable y peor haciéndote dudar de tu verdad.

Vean qué importante es el tema de la verdad, nos acompaña todos los ideas a todas horas.

Para la filosofía, existen tres niveles en los que se produce la verdad; la ontológica que es la propia de un ente, la lógica que es la adecuación del pensamiento con la realidad y la ética que consiste en afrontar las posibles consecuencias de decir la verdad.

Ahora bien, ¿qué sucede con las mentiras? Si estás acostumbrado a decirlas, pronto te convertirás en un mentiroso patológico y, con esto, las demás personas ya no confiarán en ti. Al final tienes que inventar más mentiras, sobre las mentiras que ya contaste, y no existe una memoria tan fuerte que recuerde todas esas cosas. Al cabo de tanto mentir, tú mismo, que lo haces, acabarás por no saber cuál fue la verdad y entonces, quedarás sin la certeza de lo acontecido.

Mentirle al otro, es también, mentirte a ti mismo, la mitomanía se convierte en una adicción para quien la practica y es un mal para todos los que rodean a estas personas. Quien acostumbra a mentir, suele contar historias heroicas de su vida, en ocasiones se hacen las víctimas, sus historias están llenas de detalles, acaban dando diferentes versiones de lo que cuentan y sobre todo quieren evadirse de la responsabilidad de decir la verdad.

Todos mentimos, pero no todos con la misma frecuencia, aléjate de los mentirosos compulsivos, sólo te ven a dañar.

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