El conflicto de La Boquilla es solo la punta del iceberg ; en Chihuahua se asoma la verdadera guerra por el agua

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A la fecha, son más de 916 puntos de conflicto en todo el país, donde pobladores locales defienden con su vida el derecho al uso del agua

Por J. Jesús Lemus

La disputa que se vive en la zona sur de Chihuahua, donde campesinos armados se disponen a defender el envase de la presa La Boquilla, no es otra cosa que la punta del iceberg del gran conflicto que se cierne sobre México por la posesión del agua; a la fecha son más de 916 puntos de conflicto en todo el país, donde pobladores locales defienden con su vida el derecho al uso del agua.

Y es que, sin importar las necesidades de subsistencia de por lo menos dos mil 100 comunidades, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en los últimos 20 años, se ha dedicado a arrebatar el derecho al agua de la población para privilegiar a la planta industrial, la que en términos generales consume más del 70 por ciento de reservas hídricas del país.

El caso de Chihuahua, en la presa La Boquilla dentro de la región de los municipios de San Francisco de Conchos, Camargo y Delicias, es solo un ejemplo del arrebato del agua que padece la población mexicana. En este caso la Conagua ha optado por cumplir el “Tratado de Distribución de las Aguas Internacionales de los Ríos Colorado y Bravo” que mantiene México con Estados Unidos desde el 3 de febrero de 1944.

De acuerdo a dicho tratado, el gobierno de Estados Unidos mantiene privilegios en la administración conjunta de los afluentes del río Colorado, en Tijuana, y del río Bravo, desde Fort Quitman, Texas, hasta el Golfo de México, debido al cual por décadas, México ha venido pagando cuotas de agua a Estados Unidos.

El referido tratado, que se ha mantenido prácticamente sin revisión en los últimos 75 años, establece que en la administración conjunta de los dos principales ríos fronterizos, al gobierno de Estados Unidos le corresponde el derecho de uso sobre 431 millones 721 mil metros cúbicos de agua, en tanto que a México le asiste disponer de hasta 2 mil 096 millones 931 mil metros cúbicos al año de las aguas contenidas en los ríos Colorado y Bravo.

En apariencia, este tratado beneficia a México. “Pero no es así, pues Estados Unidos, siempre argumenta sequías, uno de los puntos de excepción del tratado, en donde la contraparte se obliga a la entrega de volúmenes de agua extraordinarios para subsanar esa condición”, explicó el doctor Federico Mancera Valencia, especialista en temas del agua del Centro de Investigación y Docencia (CID) del estado de Chihuahua.

De acuerdo al doctor Federico Mancera, de esa forma el gobierno norteamericano siempre saca la mejor parte del acuerdo, sin ningún tipo de reticencia del gobierno mexicano, lo que ha dado como resultado que en las últimas décadas México esté trasvasando agua hacia el lado norteamericano para compensar las sequías naturales que se viven en la zona desértica en el sur de Estados Unidos.

Esa es la razón por la que hoy, igual que siempre, Mexico adeuda más de 3 millones 600 mil metros cúbicos de agua a Estados Unidos, los que se busca pagar –al menos una parte– con el trasvase de la presa La Boquilla, lo que de darse dejaría sin agua a más de 8 mil productores rurales que se encargan de la producción agroalimentaria en más de 70 mil hectáreas agrícolas de Camargo y Delicias.

¡CHIHUAHUA, EL CONFLICTO!

A causa del tratado de distribución de aguas que mantiene el gobierno mexicano con el de Estados Unidos, es que la Conagua ha mantenido una política discriminatoria de suministro de agua para la población, para mejor entregarla a Estados Unidos o a la planta industrial, lo que –bajo el argumento de la escasez– ha llevado a la restricción de perforación de pozos para fortalecer los sistemas municipales de abasto.

Así, solo en el estado de Chihuahua, la Conagua ha negado en los últimos cinco años por lo menos 733 permisos de perforación de nuevos pozos de agua para suministro colectivo de los municipios de Allende, San Francisco de Conchos, Bacoyna, Carichi, Camargo, Chinipas, Delicias, López, Madera, Santa Isabel, Saucillo, Satevo, Temosachic y Uruachi. Muchos de esos permisos llevaban en gestión más de 20 años

En contraparte, la misma Conagua, de manera extraña ha respondido diligentemente a las peticiones de perforación de pozos para suministro industrial presentadas por las firmas Pasteurizadora de los Productores de Leche S.A., Promotora de la Industria Chihuahuense, Proyectos Industriales Carne Mart S.A. de C.V., Rexcel, S.A. de C.V., Ronsi S.A. de C.V., Ciénega de los Padres Francisco Villa S.P.R., Santa María del Mirador S.P.R. de R.L. de C.V., Sigma Alimentos S.A. de C.V., y Villarcayo S.P.R. de R.L. de C.V.

Estas firmas en conjunto cuentan con permisos oficiales para utilizar industrialmente más 3 millones 629 mil 984 metros cúbicos de agua al año, cuando con menos de una tercera parte de ese volumen se podría atender la escasez de agua potable que padecen a la fecha las poblaciones de los 14 municipios antes mencionados, donde más del 25 por ciento de los casi 340 mil pobladores no cuentan con servicio de agua en sus domicilios.

Otros que manifiestan la situación extrema de escasez de agua, no solo por la disputa del vital líquido sino por el agotamiento de las fuentes, son los municipios de Cuauhtémoc, Riva Palacio, Namiquipa, Cusihuiriachi, Ascención, Buenaventura, Nuevo Casas Grandes, Janos, Villa Ahumada, Ojinaga, Aldama y Camargo, donde un grupo poblacional específico es actor y víctima del desabasto: los menonitas.

LOS MENONITAS, CLAVE DEL CONFLICTO

A esta comunidad migrante holandesa que comenzó a asentarse en el estado de Chihuahua hacia finales de 1922, se le puede colocar en cualquiera de los dos extremos del problema del agua, pues mientras que por un lado son parte del sector económico voraz que ha llevado a la extinción del recurso en sus localidades, por otro también son víctimas de desplazamiento a causa de la falta de agua.

La intensa actividad agroalimentaria que realizan los menonitas, la que oficialmente se reconoce positiva por parte del gobierno Chihuahua, al atribuirles el aporte anual de más de 400 mil toneladas de maíz a la oferta nacional, además de ser reconocido como el principal grupo productivo en la industrialización de la leche, no ha sido fortuito; han alcanzado ese nivel productivo gracias al uso privilegiado del agua que les ha otorgado el gobierno federal en los últimos años.

Las cifras hablan por sí solas. Mientras que en Cuauhtémoc los más de 169 mil habitantes tienen que subsistir con un abasto promedio anual de agua estimado en 21 millones 500 metros cúbicos que se genera en 54 pozos, los que alcanzan para satisfacer plenamente a dos terceras partes de esa población y dejan a casi 12 mil habitantes sin el suministro, los menonitas disponen de al menos 3 mil 200 pozos que aportan casi 122 millones de metros cúbicos de agua al año, considerando que este grupo poblacional en esta localidad no supera los 32 mil habitantes.

Por este y otros casos, se ha dado una confrontación entre los habitantes de estos municipios y los miembros de la comunidad menonita

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