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El Clásico Nacional Femenil fue rojiblanco

Rodrigo Mojica / AM

Blanca Félix y Katty Martínez, al final del partido, se fundieron en un abrazo furtivo, y fue una cachetada con guante blanco para los violentos, porque como se debe, dentro del campo, demostraron que el futbol es simplemente un juego en el que se gana, se pierde o se empata.

América 1-2 Chivas. El Clásico Nacional Femenil se tiñó de rojo y blanco, porque el Rebaño salió con la puntería bien afinadita.

En el duelo de goleadoras de la Liga MX Femenil, aunque ambas romperredes pudieron hacerse notar, Alicia Cervantes se sirvió con un doblete, al final valedero para el triunfo de su escuadra.

Y es que aun cuando el dominio en el primer tiempo fue de las Águilas, haciéndose de la tenencia de la bola, pero además siendo constantes en ofensiva, para la segunda parte un par de pinceladas le dieron el vuelco al encuentro, en favor del Guadalajara.

De hecho, al minuto 20, y luego de que las cremas habían sido mejores, la silbante, Karen Hernández, marcó penalti por una mano dentro del área, en favor de las locales.

La de siempre, y quien ha tomado la responsabilidad de marcar diferencia, Katty Killer, validó con excelente ejecución el 1-0 para su equipo.

Contrario a lo que ha sido el torneo para las capitalinas, pues suelen ser mejores en las segundas partes, para esta ocasión se quedaron cortas cuando se vieron abajo en el marcador en el complemento.

A cambio, la eterna Licha, el símbolo de las rojiblancas, con ejecuciones muy similares le dio la vuelta al partido.

Al minuto 49, y ante el titubeo de Kimberly Rodríguez en el rechace en la zaga, tomó la bola y la mandó a guardar con mucha clase para el 1-1. Renata Masciarelli nada pudo hacer para evitar la igualada.

Después, al 61’, y cuando las anfitrionas seguían tocando la puerta rival, la misma Cervantes, ahora con una triangulación perfecta quedó perfilada para marcar el 1-2.

Los minutos finales, que se fueron con la marea amarilla en pleno, carecieron de ese toque fino, y todavía en la agonía, Casandra Cuevas sólo atinó a volar su disparo, cuando había quedado de frente ante el marco custodiado por Félix, ni mandado a hacer para rescatar al menos un punto.

Esta vez, el Clásico Nacional Femenil se pintó de rojiblanco, fue del chiverío, en un partidazo, opuesto al sabatino varonil.

 

 

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