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El canal de Panamá gestiona su “peor crisis” al operar con menos agua

El canal de Panamá, la única vía acuática internacional que se nutre del agua de lluvia y de los ríos para el paso de barcos entre el Atlántico y el Pacífico, gestiona su “peor crisis” al operar con una menor cantidad del valioso recurso hídrico y tener que ralentizar el tráfico de buques.

“Me atrevería a decir que ha sido la peor” crisis, dijo en una entrevista con EFE Arístides Royo, ministro para Asuntos del Canal y presidente de la junta directiva de la vía acuática, transferida a Panamá por EE.UU. en diciembre de 1999.

Desde el pasado 31 de julio el canal, una ruta relevante del comercio mundial que mueve cada año de 500 a 510 millones de toneladas de carga, redujo de un máximo de 38 a 32 el número de buques que lo cruzan a diario. Esta medida se sumó a una reducción escalonada del calado hasta los actuales 44 pies.

“Es la peor (crisis) porque los cuatro buques menos no se nos había tenido que producir, sí se nos había producido ya la disminución del calado”, lo que obliga a los barcos a pasar con menos carga, afirmó el Ministro para Asuntos del Canal.

A juicio de Royo, quien fue presidente de Panamá entre octubre de 1978 y julio de 1982, ha tenido mucho que ver en estos inconvenientes una cierta “falta de previsión mundial” frente a las consecuencias de la crisis climática, sumado esto al fenómeno de El Niño que se registra este año y que trae consigo en Centroamérica falta de lluvias y sequía.

La sequía llevó a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) a la reducción del calado y de los tránsitos de buques diarios para ahorrar agua, generando un atasco en ambas entradas de la vía que ha tenido eco global.

EL ECO INTERNACIONAL

No es la primera vez que el fenómeno del Niño se produce y que tiene su impacto en el canal, sin embargo, esta vez “no ha sido muy notoria, aunque en el mundo (sí) ha habido una reacción”, dijo Royo.

Una de estas reacciones fue la del presidente colombiano, Gustavo Petro, que en sus redes sociales publicó que “la sequía cierra el canal de Panamá”, acompañado de una información en redes del día 19 de agosto pasado que hablaba de que “más de 200 embarcaciones están atrapadas a ambos lados del vía fluvial”.

Pero Royo aclaró que “no es que el canal haya interrumpido el flujo de los barcos”, sino que se ha reducido, una medida que el canal ha tomado también en otras ocasiones muy puntuales.

“Está pasando la inmensa mayoría de los barcos, de 36 están pasando 32, claro, eso produce un agolpamiento de buques, porque acuérdese que vienen buques del Atlántico y buques del Pacífico, y normalmente hay unos 74 buques en espera”, detalló.

Pero “si el canal estuviera en quiebra acuática, es decir, si no tuviésemos prácticamente agua, pasarían dos barcos al día, o no pasaría ningún barco”, dijo Royo, quien fue negociador de los Tratados Torrijos-Carter de 1977 entre EE.UU. y Panamá para el traspaso de la vía interoceánica al país centroamericano.

El administrador de la ACP, Ricaurte Vásquez, dijo a EFE el pasado 3 de agosto que está previsto que la condición hídrica deficitaria se prolongue durante todo el año fiscal 2024, con un impacto de 200 millones de dólares en los ingresos presupuestados.

En la mañana de este día aguardaban por cruzar el canal de Panamá un total de 130 buques, 50 con reserva (de cupo) para transitar, y 80 sin ella, de acuerdo con cifras de la ACP.

Esta congestión, que el canal gestiona como medidas como una modificación en el sistema de reservas, está aumentado costos de transporte y retrasando envíos, con un impacto en el comercio mundial.

NUEVAS FUENTES DE AGUA

Si no se logran tener las provisiones de agua, recalcó Royo, “obviamente que el canal va a sufrir”, ya que, la cuenca de la vía no solo suministra agua para el tránsito de los barcos sino a la mitad de la población de Panamá.

El gerente de Aguas de la ACP, Erick Córdoba dijo la semana pasada que se están “retomando, nuevamente, los estudios de Río Indio, que es la cuenca vecina al oeste del Canal, para poder concretar algún tipo de proyecto de adición de agua” para sus operaciones.

También “se tienen otros estudios de evaluaciones de cuencas vecinas”, porque se trata de “aprovechar el agua de los ríos que están fluyendo hacia el mar”, agregó Córdoba. EFE

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