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El brutal asesinato que evidencia el riesgo de ser político en Filipinas

El reciente asesinato de un gobernador en Filipinas tras un cruento asalto a plena luz del día, en el que murieron otras ocho personas, ha puesto de nuevo el foco en la violencia contra los políticos en el que es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer esta profesión.

Roel Degamo, gobernador de la provincia de Negros Oriental (en la parte central del archipiélago) es el primer gobernador asesinado desde 2007 en Filipinas, pero ya se trata del decimoséptimo político que muere en el archipiélago asiático en lo que va de 2023.

Su asesinato ha conmocionado al país asiático por su violencia y amplia difusión, al aparecer en un vídeo publicado por varios medios locales y redes sociales que, grabado por cámaras de seguridad, recoge lo ocurrido el pasado 4 de marzo.

Entonces Degamo celebraba una jornada benéfica en su residencia en la ciudad de Pamplona, en la isla de Negros, un día en el que después no pareció una coincidencia que cinco de los seis miembros de su equipo de seguridad no acudieran a trabajar.

Alrededor de las 09.30 de la mañana, poco después de comenzar el evento, las cámaras de vigilancia graban cómo un grupo de personas armadas con equipos de asalto entran por la puerta del domicilio, y una de ellas conversa con un miembro de la comitiva del gobernador.

De repente, el hombre armado descerraja varios tiros al colega de Degamo, mientras los demás acribillan a balazos a los ciudadanos que esperaban su turno para ver al gobernador, que muere abatido junto a 8 personas más. Sus verdugos huyen después de la escena en varios coches. ALTOS NIVELES DE VIOLENCIA

El suceso conmocionó a la opinión pública, en un país con uno de los niveles de violencia contra la clase política más altos del mundo, superiores incluso a los de las naciones con más asesinatos en general, como México, Colombia, Sudáfrica o Brasil, según datos recabados por el profesor de la Universidad de Frankfurt Peter Kreuzer.

“Filipinas es uno de los países más peligrosos del mundo para hacer política”, dice a EFE Kreuzer, que publicó en 2021 una investigación -de las más detalladas que existen en este área- sobre la violencia contra los políticos en el país, donde en el pasado quinquenio fueron asesinados una media de 120 políticos al año.

Una violencia muy dirigida a los políticos que desentona con los índices generales: mientras en México o Colombia la tasa de homicidios general fue superior a 25 por cada 100.000 habitantes en 2021, Filipinas registró 4,4 asesinatos por cada 100.000, según los últimos datos disponibles del Banco Mundial.

Sin embargo, ese mismo año murieron violentamente 14 políticos más en Filipinas (110 millones de habitantes) que en México (126 millones), según datos de Kreuzer y de la consultora mexicana Ettelekt.

LUCHAS ENTRE CLANES POLÍTICOS

Dos de los principales sospechosos del asesinato de Degamo son el exgobernador de Negros Oriental y mayor rival político del fallecido, Henry Teves, y su hermano, Arnolfo Teves -acusado por la fiscalía de estar detrás de otros asesinatos a políticos-, después de que dos de los detenidos durante la investigación afirmaran haber sido pagados por uno de los hermanos para matar al gobernador.

El asesinato de Degamo no es el único reciente: dos semanas antes, el 19 de febrero, el vicealcalde de Aparri, en Cagayan (al norte de la isla de Luzón, donde está Manila), fue asesinado junto a otras 4 personas mientras viajaba a la capital con una comitiva de su equipo.

De nuevo, los sospechosos también son rivales políticos que compiten por los mismos negocios, según la policía.

“Las luchas por el poder, por los negocios locales, por dinero e influencias están detrás de la gran mayoría de asesinatos contra políticos”, explica a EFE un académico filipino que prefiere preservar su anonimato.

Filipinas, con el 80% de los actuales gobernadores pertenecientes a una dinastía política, es uno de los países del mundo donde los clanes se perpetúan en el poder con mayor facilidad, por lo que acumulan durante décadas un gran poder político y económico, según un estudio del pasado año del decano de la universidad Ateneo de Manila, Ronald Mendoza.

“En Filipinas reina el feudalismo. Las dinastías políticas no quieren perder poder”, añade el académico, y opina que “cuando un miembro de un clan es asesinado, la represalia suele ser que se elimina al resto del clan al completo si se puede”.

Una violencia entre clanes a menudo emparentados entre sí que evoca a entramados mafiosos y menoscaba el ya de por sí deteriorado tejido democrático de Filipinas durante los pasados años. EFE

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